
A pesar de un repunte global en la ocupación femenina regional, el último informe del INE desnudó una profunda brecha generacional. Mientras el tramo de mayor edad lidera la inserción, las jóvenes enfrentan las barreras de la maternidad, los cuidados no remunerados y la postergación por estudios. Seremi del Trabajo apunta a la urgencia de la Ley de Sala Cuna Universal.
Una compleja radiografía a las brechas de género locales fue la que expuso el último Boletín Estadístico de Empleo Trimestral del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) para el periodo febrero-abril de 2026. Si bien las cifras generales muestran que la ocupación femenina en Arica y Parinacota aumentó un 2,7% en doce meses, al desagregar los datos por tramos de edad queda en evidencia que los beneficios de la reactivación económica no están llegando de forma equitativa a las nuevas generaciones de mujeres.
El informe detalla que el principal motor del empleo femenino estuvo concentrado exclusivamente en el grupo de mujeres entre 35 y 54 años, cuya ocupación experimentó un sólido crecimiento del 7,8%. En una vereda completamente opuesta, las jóvenes de 15 a 34 años se encuentran rezagadas y no figuran entre los segmentos que lideraron el avance de la inserción laboral, encendiendo las alarmas en las carteras económicas y sociales de la zona extrema.
Informalidad y desempleo: Los fantasmas que acechan a las trabajadoras
El documento del INE no solo evidenció problemas de acceso para las menores de 35 años, sino que graficó la precariedad general que aún afecta a quienes sí logran encontrar un puesto de trabajo. Actualmente, la desocupación femenina regional se encumbra en un preocupante 8,5%, cifra que se complementa con un adverso índice de informalidad laboral que alcanzó el 35,2% en el territorio andino y costero, dejando a miles de mujeres desprovistas de seguridad social, contratos y cotizaciones previsionales.
Frente a este escenario, la seremi del Trabajo y Previsión Social de Arica y Parinacota, Belén Núñez, reconoció que si bien aún no existen antecedentes definitivos y concluyentes que expliquen por sí solos estas trabas, la repartición se encuentra ejecutando un levantamiento de información especializado junto al Observatorio Laboral regional con foco estricto en dinámicas de género, empleo e informalidad.
Maternidad, cuidados y estudios: Las tres barreras de la juventud
De acuerdo con el análisis de la autoridad laboral, el estancamiento de las mujeres jóvenes responde a múltiples factores institucionales y biográficos. Por un lado, Núñez explicó que parte importante de este grupo está priorizando la educación superior o técnica, saliendo recién de la enseñanza media para insertarse en la vida estudiantil, lo que justifica que legalmente se mantengan inactivas y fuera de la búsqueda activa de ingresos.
Sin embargo, las problemáticas estructurales aparecen cuando el mercado laboral les cierra las puertas a quienes buscan compatibilizar su vida familiar. «Muchas, en su rol de madres y cuidadoras principales, a menudo se ven obligadas a optar por no trabajar», enfatizó la seremi, aludiendo a la histórica falta de redes de apoyo público en el norte.
Como respuesta del Ejecutivo para derribar estos impedimentos estructurales de contratación, la seremi Belén Núñez puso sus fichas en la agenda legislativa de la capital, destacando que el Ministerio del Trabajo se mantiene atento y presionando por la pronta aprobación de la Ley de Sala Cuna Universal. Según indicó, esta iniciativa es clave para eliminar de raíz una barrera discriminatoria que, durante más de cien años, ha afectado la contratación formal de mujeres en Chile, castigando la maternidad y profundizando las desigualdades de género desde la juventud.




