
El estruendo de los motores de las escuadrillas de Tucanos y Halcones surcando el cielo de la Plaza 21 de Mayo no fue solo un espectáculo para los asistentes; para el expiloto Eugenio Mario Herrero Núñez, fue un viaje directo a sus tiempos de gloria. En medio del desfile por el centenario del Grupo de Aviación Nº1, el veterano aviador se convirtió en el puente viviente entre el pasado y el presente, rememorando el hito que lo marcó para siempre: ser el primer piloto en liderar el traslado de las aeronaves desde la histórica base de Alto Hospicio hacia su nuevo hogar en Iquique.
Para este veterano del aire, el centenario de su unidad es también el relato de su propia juventud y el origen de su familia en la zona. Con la mirada fija en el horizonte, recordó cómo fue el proceso de dejar la antigua pista de la pampa para asentar la soberanía aérea en la costa. Aquel traslado, realizado cuando las operaciones se movieron a la Base Aérea Los Cóndores en Chucumata, representó el fin de una era en la «tierra indómita» de Alto Hospicio y el inicio de la modernización de la Aviación Táctica Nacional.
Eugenio Mario Herrero Núñez, ex piloto del Grupo de Aviación Nº1, manifestó que el rugir de los motores actuales le devolvió la emoción de aquellos años y sostuvo que haber sido el primer piloto en trasladar los aviones desde la base de la pampa a la ciudad «es un recuerdo que guardo como el mayor honor de mi carrera».
La vida de este pionero del aire está profundamente ligada a la tierra tarapaqueña a través de su descendencia. Eugenio Mario formó su hogar en la región, donde nacieron sus tres hijos: Eugenio, Mario y Viviana. Ellos han sido los testigos más cercanos de su entrega a la institución y hoy son quienes custodian con orgullo las anécdotas de un padre que surcó los cielos cuando la aviación táctica daba sus primeros pasos en el norte. Esta herencia familiar refleja cómo la historia de la Fuerza Aérea se entrelaza con las raíces de la comunidad local.
La presencia del ex aviador no solo conmovió a sus camaradas de armas, sino que también generó un vínculo especial con las autoridades civiles presentes. El alcalde de Iquique, Mauricio Soria, compartió un momento de profunda cercanía con el piloto, recordando los lazos históricos que unieron a su propia familia con los pioneros del aire. La conexión fue tal, que el jefe comunal reconoció en las vivencias del antiguo aviador pasajes de la historia que su propio abuelo le relataba sobre los albores de la aviación en la región.
En ese sentido, Mauricio Soria Machiavello, alcalde de Iquique, expresó su admiración por la trayectoria del piloto y sostuvo que «él compartió con mi abuelo vivencias que hoy son parte de la identidad de nuestra ciudad», estrechando un lazo emocional entre la gestión civil y el mundo militar.
Finalmente, el acto sirvió para reafirmar la vigencia del Grupo de Aviación Nº1, una unidad que es incluso más antigua que la propia FACh como institución independiente. Mientras los actuales efectivos, conocidos como las «Águilas Blancas de la Pampa», desfilaban frente a la tribuna oficial, la figura de Eugenio Mario Herrero Núñez permanecía como el testimonio fiel de un siglo de servicio. Su legado, que hoy vive en sus hijos y en cada despegue desde Los Cóndores, asegura que el espíritu de los pioneros siga volando alto sobre el desierto chileno.







