
Mauricio Isla terminó su vínculo con Colo-Colo a fines de 2025 y desde entonces se encuentra oficialmente sin equipo para la temporada 2026. El mercado de fichajes en Chile cierra el jueves 19 a las 23:59.
En sus últimos pasos por el fútbol chileno, primero en Universidad Católica y luego en Colo-Colo, Isla alternó momentos de jerarquía con fases de irregularidad que alimentaron el debate sobre el tramo final de su carrera. Tuvo un buen 2024 con el cacique, donde llegó a cuartos de final de la Conmebol Libertadores, para ye en 2025 tener un pésimo año al igual que todo el equipo albo. Esa mezcla de nombre pesado, trayectoria indiscutible y rendimiento reciente intermitente hoy pesa en la mesa de negociaciones.
El libro de pases del fútbol chileno 2026 se cierra este jueves 19 de febrero a las 23:59 horas, plazo límite fijado por el reglamento de la ANFP. Después de ese horario, los clubes de Primera División ya no podrán inscribir nuevos jugadores para la temporada, salvo excepciones muy específicas ligadas a lesiones graves. El cierre corresponde a 24 horas antes del inicio de la cuarta fecha del Campeonato Nacional, por lo que los planteles quedarán prácticamente definidos para todo el primer semestre.
Un punto clave es que los futbolistas libres, como Isla, también quedan sujetos a este mismo límite: si no son inscritos antes del cierre, no podrán ser habilitados para jugar la Liga de Primera 2026. Esto transforma las próximas horas en un verdadero punto de no retorno para el ex seleccionado nacional, que podría pasar varios meses sin competencia oficial.
El complejo panorama de Isla no se explica solo por el calendario, sino también por el tipo de condiciones que ha puesto sobre la mesa. De acuerdo a reportes de la prensa nacional, el lateral ha solicitado un sueldo cercano a los 15 millones de pesos mensuales para siquiera evaluar propuestas, cifra que se aleja de la realidad presupuestaria de la mayoría de los clubes locales. Esa brecha entre el valor que el jugador siente que tiene por su trayectoria y lo que las instituciones están dispuestas a pagar se ha convertido en el nudo de la negociación.







