
La adolescente de 16 años había sido expulsada y arrestada el día previo por una violenta riña. Lejos de calmar los ánimos, regresó junto a su madre para amedrentar a los profesores, momento en que Carabineros descubrió que la mujer además era prófuga de la justicia del norte chico.
Una jornada de extrema tensión y alta preocupación en materia de convivencia escolar se vivió al interior y en las afueras del Colegio Centenario de Arica. Lo que comenzó como una severa sanción interna aplicada a una alumna por protagonizar una riña estudiantil derivó, en menos de 24 horas, en un violento procedimiento policial que culminó con una mujer adulta y su hija de 16 años bajo arresto por amenazas directas contra el cuerpo docente y maltrato de obra a personal de Carabineros.
El complejo escenario de desorden público obligó a la dirección del establecimiento a activar de urgencia sus protocolos de seguridad interna y recurrir al auxilio de la fuerza policial, luego de que la madre de la menor se presentara en el lugar de forma agresiva e indignada frente a las sanciones reglamentarias adoptadas por las autoridades del recinto educativo.
El origen del conflicto: Una pelea estudiantil y la primera detención
De acuerdo con los antecedentes oficiales proporcionados por la institución uniformada, la génesis de esta preocupante historia se remonta a la jornada del pasado martes. En dicha instancia, la menor de edad se vio involucrada en una violenta pelea con otra estudiante dentro del colegio, situación que escaló rápidamente a agresiones físicas directas.
Ante la gravedad del hecho y la flagrancia, la joven de 16 años fue detenida por Carabineros durante el mismo martes y, paralelamente, el Colegio Centenario aplicó la medida reglamentaria de expulsión. Sin embargo, la resolución de la comunidad escolar desató la furia de su círculo familiar directo, desencadenando la segunda emergencia de la semana durante la mañana de este miércoles.
Amenazas a profesores y el arresto de una prófuga judicial de Atacama
Con evidente ánimo de revancha, la apoderada se apersonó este miércoles en las afueras del colegio acompañada de su hija expulsada, procediendo a insultar y proferir graves amenazas de viva voz en contra de los profesores, inspectores y trabajadores de la comunidad educativa que intentaban resguardar los accesos.
El teniente Estefano Fortes, perteneciente a la Sexta Comisaría Chinchorro de Arica, entregó el balance detallado del procedimiento motorizado de urgencia: «Al concurrir el personal de servicio motorizado el día de hoy al lugar, se logró identificar a la persona sindicada por las amenazas, quien al momento de la llegada de Carabineros no se encontraba ocasionando desórdenes».
No obstante, el giro más inesperado del caso ocurrió cuando los funcionarios policiales procedieron a realizar el respectivo control de identidad preventivo en la vía pública. Al ingresar los datos de la agresora a la plataforma institucional, las alertas del sistema se encendieron de forma inmediata. «Al efectuar una fiscalización y consultar sus antecedentes, se pudo establecer que mantenía una orden de aprehensión vigente por el delito de lesiones menos graves emanada por el Juzgado de Garantía de Caldera (Región de Atacama), así que el personal policial procede a su detención», relató el oficial Fortes.
Violenta resistencia al arresto
La captura de la madre prófuga lejos estuvo de poner término al altercado. Al ver que los uniformados le colocaban las esposas a su progenitora debido al mandato judicial pendiente en el norte chico, la menor de edad intervino con inusitada violencia contra los funcionarios para intentar arrebatarla de la custodia policial.
«Durante el desarrollo del procedimiento, la hija de la imputada se opuso al accionar del personal policial, motivo por el cual también fue detenida», añadió de forma categórica el teniente Fortes, confirmando que la adolescente sumó un nuevo cargo a su historial a pocas horas de haber salido del primer calabozo.
Por instrucción del fiscal de turno de la macrozona norte, tanto la madre como la hija adolescente quedaron a completa disposición del Juzgado de Garantía de Arica para enfrentar sus respectivas audiencias de control de detención, mientras que la comunidad escolar del Colegio Centenario evalúa el reforzamiento de medidas de protección perimetral para su personal docente.




