
Siete ciudadanos bolivianos fueron detenidos tras un operativo policial que interceptó un cargamento millonario de marihuana, ketamina y pasta base, destinado al mercado ilegal nacional.
El desierto no perdona errores. Cada huella queda marcada, cada movimiento deja rastro. Y fue justamente en ese escenario implacable donde Carabineros dio uno de los golpes más contundentes al narcotráfico en lo que va del año en la región de Arica y Parinacota. Una investigación silenciosa, prolongada y quirúrgica permitió desbaratar una asociación criminal que operaba con precisión militar para internar droga desde Bolivia hacia territorio chileno.
La operación se activó el 12 de enero, cuando personal especializado del OS7 de Carabineros, en coordinación con la Unidad SACFI del Ministerio Público, cerró el cerco sobre una organización dedicada al tráfico de sustancias ilícitas a gran escala. El resultado: siete ciudadanos extranjeros detenidos, más de 190 kilos de droga incautada y un cargamento millonario que nunca llegó a las calles.
La investigación permitió detectar un patrón claro. Un camión de alto tonelaje, proveniente desde Bolivia, cruzaba la frontera ocultando la droga en su cabina. No viajaba solo. Dos vehículos menores cumplían el rol de escoltas, avanzando kilómetros por delante como verdaderos vigías del camino. Su misión era advertir cualquier control policial, despejar rutas y asegurar que el cargamento siguiera su curso sin sobresaltos.
Pero esta vez, la vigilancia estaba del otro lado.
El operativo se concretó en el sector del Truck Center, donde los efectivos del OS7 observaron el momento exacto en que los integrantes de la banda comenzaron a traspasar la droga desde el camión a un vehículo menor, una maniobra clave para introducirla al radio urbano y facilitar su distribución. Fue ahí donde se dio la señal. El procedimiento fue rápido y preciso. No hubo posibilidad de escape.
Con las primeras detenciones consumadas, el trabajo no terminó. La investigación avanzó hacia distintos puntos de la ciudad. Carabineros ingresó y registró inmuebles ubicados en Cerro Sombrero y en avenida Cancha Rayada, logrando detener al resto de los integrantes de la organización y asegurar evidencia fundamental para la causa.
El balance fue demoledor:
- 103 kilos 200 gramos de marihuana,
- 85 kilos 560 gramos de ketamina, distribuidos en 401 frascos,
- 2 kilos 220 gramos de pasta base,
En total, 302.700 dosis de droga fueron retiradas de circulación, evitando su llegada a barrios, poblaciones y redes de microtráfico tanto en la región como en otras zonas del país.
Junto a la droga, Carabineros incautó un camión Volvo FH12, un Honda Insight, un Chevrolet Equinox, dinero en efectivo —267 mil pesos chilenos y 1.240 bolivianos— y ocho teléfonos celulares, elementos que ahora forman parte de la evidencia judicial.

Los detenidos tienen entre 23 y 38 años, todos de nacionalidad boliviana. Cinco de ellos habían ingresado al país de manera irregular. Según confirmaron fuentes policiales, tras las consultas realizadas a Interpol, ninguno mantenía órdenes de captura ni expulsiones vigentes al momento de su detención.
La banda fue puesta a disposición del tribunal para su control de detención y formalización por los delitos de tráfico de drogas y asociación criminal, enfrentando penas de alta gravedad.
Este operativo no solo dejó cifras impactantes. Dejó también un mensaje claro: las rutas del narcotráfico están bajo vigilancia y cada cargamento que se intercepta es una victoria concreta para la seguridad de la región. En el desierto, esta vez, la droga no pasó.







