ISRAEL DECLARA CIUDAD DE GAZA COMO “ZONA DE COMBATE” Y SUSPENDE PAUSAS HUMANITARIAS EN MEDIO DE LA HAMBRUNA

El Ejército israelí anunció el inicio de una nueva fase en su ofensiva para “tomar el control” de la Ciudad de Gaza, el enclave más poblado del norte del territorio palestino. La medida pone fin a las llamadas “pausas tácticas” que permitían la entrada limitada de alimentos, agravando la hambruna ya declarada por la ONU.
El conflicto en la Franja de Gaza entró este viernes 29 de agosto en una nueva y crítica etapa. El Ejército israelí declaró la Ciudad de Gaza —la mayor y más poblada del enclave palestino— como “zona de combate”, en el marco del plan aprobado por el Gobierno de Benjamin Netanyahu el pasado 8 de agosto para “tomar el control” del norte del territorio, devastado tras casi dos años de ofensiva militar.
Con este anuncio, Israel puso fin a las llamadas pausas humanitarias tácticas que desde mayo habían permitido, aunque de manera limitada, la entrada de alimentos entre las 10:00 y las 20:00 horas. La suspensión implica que ya no habrá interrupciones en los ataques para facilitar ayuda básica, en un contexto donde la ONU advirtió que más de 500.000 personas viven en situación de hambruna “catastrófica”.
“De acuerdo con la evaluación de la situación y las directivas del escalón político, a partir de hoy a las 10:00, la pausa táctica local en la actividad militar no se aplicará a la zona de la Ciudad de Gaza, que constituye una zona de combate peligrosa”, informó el Ejército israelí en su cuenta oficial en la red X.
Escalada militar y recuperación de rehenes
El portavoz militar Avichay Adraee subrayó que la ofensiva se intensificará: “Nuestros ataques continuarán hasta recuperar a todos los rehenes secuestrados y desmantelar a Hamás”.
Horas antes, la oficina del primer ministro Netanyahu confirmó que las fuerzas israelíes recuperaron los cuerpos de dos rehenes en la Franja. Uno de ellos fue identificado como Ilan Weiss, de 55 años, residente del kibutz Beeri, secuestrado y asesinado durante el ataque de Hamás el 7 de octubre de 2023. El otro cuerpo aún no ha sido identificado públicamente.
Según datos oficiales israelíes, de los 251 rehenes capturados ese día, 49 permanecen en Gaza; se estima que apenas 20 seguirían con vida. “No descansaremos hasta traer de regreso a todos nuestros rehenes, tanto vivos como fallecidos”, reiteró el Ejecutivo.
El asedio humanitario
La decisión de suspender las pausas para la ayuda humanitaria genera alarma internacional, pues las agencias de Naciones Unidas y ONG ya advertían que los corredores eran insuficientes. En la práctica, la escasez de alimentos ha derivado en escenas de desesperación: multitudes de palestinos se agolpan en los puntos de distribución, convertidos —según denuncias de la ONU— en “trampas mortales”, donde soldados israelíes han disparado contra civiles hambrientos que buscaban comida.
La propia ONU confirmó que miles de palestinos fueron asesinados en esos lugares. Israel, en tanto, ha justificado la represión argumentando que sus soldados se sintieron “amenazados”.
El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, denunció que la hambruna es consecuencia de “decisiones deliberadas que desafían la humanidad básica”.
“La hambruna de la población civil nunca debe utilizarse como método de guerra. Los civiles deben ser protegidos. El acceso humanitario debe ser irrestricto. No más excusas, no más obstáculos, no más mentiras”, declaró Guterres en un mensaje a la prensa.
Condena internacional
La escalada militar fue condenada también por un grupo de cancilleres europeos. En un comunicado conjunto, los ministros de Asuntos Exteriores de Islandia, Irlanda, Luxemburgo, Noruega, Eslovenia y España criticaron la ofensiva y el plan de establecer presencia militar permanente en la Ciudad de Gaza.
El anuncio israelí ocurre tras la convocatoria, el pasado 20 de agosto, de 60.000 reservistas para sumarse a esta nueva etapa de la ofensiva.
Un conflicto sin final cercano
Casi 23 meses después del inicio de la guerra, las cifras de víctimas siguen aumentando. De acuerdo con el Ministerio de Salud gazatí, la ofensiva israelí ha dejado más de 62.000 palestinos muertos, entre ellos miles de niños. En Israel, unas 1.200 personas murieron en los ataques de Hamás de octubre de 2023, que desencadenaron la actual escalada.
Ahora, con la ofensiva destinada a “controlar” la Ciudad de Gaza, los llamados internacionales al cese de hostilidades parecen quedar en segundo plano frente al plan militar de Netanyahu, que ya anticipa extender la operación a otras zonas del sitiado enclave palestino.
La pesadilla, para más de dos millones de gazatíes atrapados bajo los bombardeos y el hambre, está lejos de terminar.