
En una velada cargada de folclore, música y emoción en la plaza Caupolicán, la comunidad desafió las bajas temperaturas para revivir sus raíces más profundas. El alcalde Iván Infante Chacón y el Concejo Municipal encabezaron el encuentro que prepara el ambiente para la gran festividad del santo patrono de la localidad.
El corazón patrimonial de la Provincia del Tamarugal comenzó a vibrar con una de sus manifestaciones culturales y religiosas más arraigadas. La fría noche matillana no fue impedimento para que cientos de vecinos, familias y visitantes se congregaran con entusiasmo en la plaza Caupolicán, dando vida y calor a la primera jornada de la tradicional actividad denominada “Esperando la Fiesta de San Antonio”.
Bajo un cielo despejado que cobijó la celebración, la cultura y las tradiciones locales fueron las protagonistas absolutas de una velada que, año tras año, logra reunir a la comunidad en torno a sus raíces, fe y costumbres ancestrales, transformándose en el preludio perfecto para los días de fiesta grande en el oasis.
Un despliegue artístico cargado de folclore e identidad norteña
La noche se encendió con un impecable desfile de agrupaciones artísticas que llenaron el escenario de color, danza y música identitaria. La jornada se inició con la aplaudida y destacada presentación del grupo Confonura, proveniente de Alto Hospicio, quienes fueron los encargados de dar el puntapié inicial a una noche cargada de folclore y energía.
Posteriormente, el escenario principal recibió el talento de las agrupaciones Danza Pasión y Arena, Esperanza del Valle y Flor de la Cueca. Con dedicación y virtuosismo, cada uno de los bailarines y músicos llenó el corazón de Matilla de emoción, haciendo florecer los pañuelos blancos al compás de las tradicionales estructuras coreográficas de la zona.
Autoridades destacan el valor del encuentro y el rescate cultural
El alcalde de la comuna de Pica, Iván Infante Chacón, acompañado por miembros del Concejo Municipal, estuvo presente compartiendo con la comunidad y entregó afectuosas palabras de bienvenida a todos los asistentes. La máxima autoridad comunal aprovechó la instancia para destacar el incalculable valor de esta actividad, la cual se ha consolidado en el tiempo como una querida y esperada tradición.
El jefe edilicio enfatizó que estos espacios no solo sirven de entretenimiento, sino que cumplen el rol fundamental de fortalecer el encuentro entre vecinos y mantener vivas las expresiones culturales que forman parte de la rica identidad del oasis de Pica y sus localidades aledañas.
Entre el ondear de pañuelos que danzaban al compás de las melodías, aplausos cerrados que rompían el silencio de la noche y el cálido reencuentro de las familias, Matilla comenzó formalmente a prepararse para honrar a San Antonio, el santo patrono de la localidad. Esta festividad, año a año, une a múltiples generaciones en torno a un lazo indisoluble de fe, devoción y amor por sus tradiciones locales.










