
Tras más de una década de investigación y restauración, el antiguo hospital de la ex oficina salitrera Humberstone entra en su etapa final y se prepara para abrir al público como un museo único en Sudamérica, con salas completamente ambientadas, instrumental original y esculturas que recrean la vida médica en la pampa a comienzos del siglo XX.
El silencio de la pampa vuelve a llenarse de voces. Donde por décadas solo hubo polvo, muros desnudos y recuerdos fragmentados, hoy regresan los pasos de médicos, pacientes y recién nacidos. El antiguo hospital de la ex oficina salitrera Humberstone, declarado Patrimonio de la Humanidad, entra en su fase final de restauración y se prepara para recibir al público como un museo vivo, capaz de contar —desde sus pasillos— cómo se cuidaba la vida en pleno desierto a comienzos del siglo XX.
No es una reconstrucción simbólica ni un decorado turístico. Es una recuperación minuciosa, rigurosa y profundamente humana. Tras más de diez años de investigación histórica, entrevistas, búsqueda de piezas originales y restauración arquitectónica, el recinto hospitalario vuelve a mostrarse tal como funcionó en su época de mayor esplendor, cuando atendía a miles de trabajadores y sus familias en el corazón de la pampa salitrera.
Un hospital que volvió a respirar
El edificio nació en 1898 como policlínico de la ex oficina La Palma y, tras la consolidación de Humberstone en 1936, se transformó en un hospital plenamente equipado: salas de hospitalización, quirófano, maternidad, farmacia, pabellón dental, rayos X y áreas de atención general. En su momento, llegó a cubrir las necesidades de una población cercana a las 3.800 personas, en un territorio donde la distancia y el aislamiento hacían del hospital un verdadero salvavidas.
“Queríamos que el visitante no solo vea un edificio, sino que entienda cómo funcionaba la medicina en la pampa, cómo se vivía, cómo se nacía y también cómo se enfrentaba la enfermedad en un entorno extremo”, explica Silvio Zerega, presidente ejecutivo de la Corporación Museo del Salitre (CMS).
Investigación, memoria y piezas originales
El proceso de recuperación fue tan técnico como emocional. Según detalla Patricio Díaz, historiador y director de Patrimonio e Investigación de la CMS, todo comenzó en 2014 con entrevistas a ex médicos y trabajadores del hospital.
“A partir de esos relatos fuimos levantando planos, contrastándolos con archivos históricos y registros fotográficos. Nada se dejó al azar. Cada sala está donde estuvo originalmente”, señala.
Uno de los mayores desafíos fue la reconstrucción de la farmacia. Durante años se recuperaron frascos, envases y etiquetas provenientes de distintas salitreras. Muchos de esos elementos fueron restaurados con apoyo tecnológico, incluyendo el uso de inteligencia artificial para replicar etiquetas y fórmulas de la época. El resultado: estanterías que parecen detenidas en el tiempo.
Instrumentos con historia y esculturas que observan
El hospital no solo conserva infraestructura. También alberga instrumental médico auténtico: delantales, equipos de rayos X, sillones dentales y utensilios quirúrgicos, varios de ellos donados por antiguos profesionales de la salud que trabajaron en Humberstone o en recintos similares del norte grande.
A esto se suma un elemento clave para la experiencia del visitante: 16 esculturas hiperrealistas, obra del artesano peruano Freddy Luque, que representan médicos, enfermeras, pacientes adultos, niños y recién nacidos. Estas figuras no están allí como ornamento, sino como parte del relato: ocupan las salas, el quirófano y la maternidad, devolviendo movimiento y presencia humana al edificio.
“Queremos que quien recorra el hospital sienta que la vida sigue allí, que pueda imaginar el sonido de los pasos, las conversaciones, la urgencia”, comenta Zerega.
Un recorrido único en Sudamérica
El circuito completo por las oficinas Humberstone y Santa Laura recibe más de 100 mil visitantes al año. Con la incorporación del hospital, el recorrido —que en promedio dura dos horas— se amplía y se vuelve aún más inmersivo.
“En Sudamérica no existe otro hospital-museo de estas características. En Latinoamérica, solo México y Chile cuentan con un espacio así”, destaca Díaz.
Actualmente se trabaja en la instalación de barreras de seguridad de roble reciclado —proveniente de antiguas estructuras salitreras— para proteger tanto las esculturas como los materiales históricos. Si el cronograma se cumple, el hospital abrirá oficialmente al público durante el mes de marzo.

La pampa que se niega a morir
Más que un museo, el hospital de Humberstone es un acto de resistencia contra el olvido. Un espacio que recuerda que, incluso en medio del desierto más árido del mundo, hubo ciencia, organización, cuidado y comunidad.
Donde alguna vez se escuchó el primer llanto de un recién nacido pampino, hoy vuelve a latir la memoria. Y esta vez, está lista para ser contada.







