
Una hembra de esta especie única fue registrada en la microreserva de Chaca luego de más de 10 años sin presencia confirmada. Hoy quedan cerca de 400 ejemplares en todo el mundo, en medio de una lucha crítica por su supervivencia.
Un hallazgo inesperado, pero profundamente significativo, volvió a poner en el centro de la atención a una de las especies más amenazadas del planeta. El escurridizo picaflor de Arica fue registrado nuevamente en la microreserva de Chaca, en la Región de Arica y Parinacota, marcando su primer avistamiento en ese sector tras más de diez años sin registros oficiales.
El registro fue confirmado por el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP), que informó la observación de una hembra en este ecosistema clave para la conservación de la especie.
UNA ESPECIE AL BORDE DEL ABISMO
El dato que más impacta a la comunidad científica es la dramática situación poblacional del ave: actualmente se estima que existen apenas unos 400 ejemplares en todo el mundo.
Esta cifra representa una caída abrupta respecto a décadas anteriores, cuando la población superaba los mil individuos. Hoy, el picaflor de Arica está catalogado en peligro crítico de extinción, enfrentando un escenario donde cada ejemplar puede marcar la diferencia entre la supervivencia o la desaparición definitiva.
CHACA: EL LUGAR DONDE VOLVIÓ A APARECER
El reencuentro ocurrió en la microreserva de Chaca, un espacio que forma parte de la red de áreas protegidas diseñadas específicamente para rescatar a esta especie endémica del extremo norte de Chile.
Este territorio integra un sistema mayor de conservación que incluye sectores en Vítor, Azapa y Puquios, sumando más de 30 hectáreas dedicadas exclusivamente a su protección.
El reciente avistamiento se suma a otros registros obtenidos semanas antes en la microreserva de Vítor, lo que refuerza la idea de que los esfuerzos de recuperación comienzan a dar señales concretas.
LAS AMENAZAS QUE LO EMPUJARON A DESAPARECER
Detrás de su drástica reducción hay causas claramente identificadas:
- Expansión de la actividad agrícola
- Eliminación de vegetación nativa
- Fragmentación de corredores biológicos
- Uso intensivo de pesticidas
Estas condiciones han deteriorado gravemente sus espacios de alimentación, refugio y reproducción, obligando a la especie a retroceder a zonas cada vez más limitadas.
EL PLAN QUE BUSCA EVITAR SU EXTINCIÓN
El retorno del picaflor a Chaca no es casual. Forma parte de los resultados del denominado Plan RECOGE, una estrategia estatal enfocada en recuperar especies en peligro.
Entre las acciones implementadas destacan:
- Restauración ecológica de hábitats
- Plantación de más de 4.500 árboles y arbustos
- Instalación de sistemas de riego y monitoreo
- Creación de microreservas especializadas
Estas medidas buscan reconstruir las condiciones mínimas necesarias para que el ave pueda alimentarse, nidificar y reproducirse.
UNA SEÑAL DE ALERTA… Y TAMBIÉN DE ESPERANZA
Especialistas coinciden en que este tipo de registros no implica una recuperación inmediata, pero sí abre una ventana real para evitar la extinción.
El picaflor de Arica no solo es una especie única, sino también un símbolo de la fragilidad de los ecosistemas del norte chileno. Su reaparición en Chaca demuestra que la intervención humana puede ser tanto la causa de su declive como la clave para su recuperación.




