
Tras perder a su madre hace ocho meses, la niña con TEA severo quedó bajo la custodia de su padre por orden judicial. Hoy, la pareja de este se encuentra detenida como única imputada por un presunto homicidio que ha despertado la indignación de una comunidad que clama: «Justicia para Josefa».
Una mezcla de profundo dolor y rabia contenida se tomó las calles de Antofagasta en las últimas horas. Entre velas blancas, globos y fotografías, los vecinos de la pequeña Josefa, de apenas 4 años y 9 meses, se reunieron en una emotiva velatón frente al que fue su hogar, para despedir a una niña cuya corta vida estuvo marcada por la vulnerabilidad y una cadena de tragedias que el Estado no logró detener.
Josefa, quien padecía una condición de espectro autista (TEA severo), enfrentaba un proceso de duelo complejo tras el fallecimiento de su madre hace solo ocho meses. Lo que debía ser un refugio tras la pérdida se convirtió, según los antecedentes preliminares, en una pesadilla.
El fallo que cambió su destino
Tras la muerte de su madre, el Tribunal de Familia determinó entregar la custodia de Josefa a su padre biológico, quien convivía con su actual pareja. Fue en este nuevo entorno familiar donde la vida de la menor se apagó de forma violenta.
Actualmente, la mujer que convivía con el padre se encuentra detenida y es la única imputada en la investigación liderada por la Fiscalía. Los primeros peritajes apuntan a un homicidio consumado tras una agresión directa de la madrastra hacia la pequeña. El impacto en la comunidad ha sido devastador, al conocerse que la víctima, debido a su condición de TEA, se encontraba en una situación de indefensión aún mayor.
Indignación vecinal y el rol del padre
Uno de los puntos que más ha encendido los ánimos en la capital regional es la situación del padre de Josefa. Aunque fue dejado en libertad por no existir, de momento, pruebas que lo vinculen directamente con la agresión, su postura ha generado repudio masivo. Testigos y vecinos señalan con indignación que el hombre ha utilizado sus redes sociales y declaraciones para defender a su pareja imputada, en lugar de exigir justicia por su hija.
«No comprendemos cómo un tribunal entrega a una niña tan especial a un entorno que no la protegió. Josefa ya había sufrido demasiado perdiendo a su mamá para terminar así», comentaba entre lágrimas una de las asistentes a la velatón.
Un sistema bajo la lupa
La muerte de Josefa ha levantado una ola de críticas hacia el sistema de protección a la infancia y los criterios de los tribunales de familia. Organizaciones locales y defensores de los derechos de la niñez cuestionan si se realizaron las visitas de seguimiento necesarias para asegurar el bienestar de una menor con necesidades especiales en su nuevo hogar.
Mientras la investigación avanza para determinar la dinámica exacta de los hechos, Antofagasta se mantiene en alerta. No solo esperan que caiga «todo el peso de la ley» sobre la responsable, sino que el nombre de Josefa se convierta en un símbolo de lucha para que ninguna otra niña o niño con TEA sea abandonado por las instituciones que juraron protegerlos.







