
El gobierno de José Antonio Kast descartó remover o suspender de su cargo a Gabriel Zaliasnik, pese a la investigación abierta por la Fiscalía debido a chats con el polémico abogado. Cancillería argumentó que el diplomático ya cuenta con el beneplácito de Tel Aviv y que su designación busca recomponer los deteriorados lazos con el Estado hebreo.
En un complejo escenario político y judicial, el Palacio de La Moneda ha zanjado de manera definitiva no alterar el nombramiento del embajador de Chile en Israel, Gabriel Zaliasnik. El diplomático quedó bajo la lupa pública tras confirmarse que el Ministerio Público abrió una investigación penal en su contra por un presunto vínculo con el denominado «caso audios» o caso Hermosilla.
Altas fuentes de la casa de gobierno le bajaron el perfil a la situación asegurando con pragmatismo que «todo el mundo está en los chats de Hermosilla». De esta forma, el Ejecutivo optó por blindar la permanencia de Zaliasnik en Tel Aviv, argumentando que una remoción en la etapa actual del proceso «sería prejuzgar» su responsabilidad.
Presión oficialista y la dura arremetida del Partido Socialista
La indagatoria penal contra el embajador se originó formalmente a raíz de una denuncia presentada por la senadora Daniella Cicardini y el diputado Daniel Manouchehri, ambos parlamentarios del Partido Socialista (PS). La acción legal apunta a conversaciones de WhatsApp con el penalista Luis Hermosilla que involucrarían directamente al diplomático.
Debido a esto, la Fiscalía Regional de Valparaíso —a través de su Unidad Anticorrupción— busca determinar la existencia de eventuales delitos de malversación de caudales públicos, fraude al fisco, negociación incompatible, tráfico de influencias e interceptación ilegal de comunicaciones.
La bancada del PS elevó la presión hacia el Ejecutivo al exigir la suspensión inmediata del nombramiento del diplomático, advirtiendo que los antecedentes conocidos «revelan hechos de extrema gravedad, que el gobierno de José Antonio Kast no puede ignorar». A este malestar se sumó la Asociación de Diplomáticas y Diplomáticos de Carrera (ADICA), organismo que manifestó su honda preocupación y enfatizó que a cualquier representante del Estado chileno en el extranjero debe antecederlo una conducta intachable.
Adiós al «Criterio Tohá»: La Moneda descarta salidas ante formalizaciones
Pese a los cuestionamientos, la administración de Kast definió una línea de acción muy distinta a la doctrina fijada por el gobierno anterior de Gabriel Boric. Bajo el denominado «criterio Tohá», se exigía la renuncia o desvinculación inmediata de cualquier autoridad del Estado que fuese formalizada por la justicia. En esta oportunidad, el Ejecutivo dio luces de que no modificaría el nombramiento de Zaliasnik incluso si llega a ser formalizado, advirtiendo de manera interna que el destino del embajador «sería distinto si hubiera una condena» en su contra.
El propio ministro de Relaciones Exteriores, Francisco Pérez Mackenna, salió al paso de las críticas y ratificó la postura del Palacio de Gobierno al aseverar con firmeza que «la investigación no modifica las decisiones que se han tomado». En los pasillos de La Moneda añaden, bajo estricta reserva, que no existe sorpresa alguna por el hallazgo de conversaciones entre Zaliasnik y Hermosilla, considerando que el actual diplomático es un reconocido abogado penalista de la plaza.
Geoestrategia en Medio Oriente: El plan para normalizar la relación con Israel
Más allá de los flancos judiciales, la decisión de mantener a Gabriel Zaliasnik responde a un diseño estratégico de Cancillería. Las autoridades esgrimen que el diplomático ya cuenta con el beneplácito oficial del Estado de Israel, un trámite internacional complejo que no pretenden deshacer.
Sumado a esto, en el Ejecutivo defienden que su estrecho vínculo con la comunidad judía en Chile, entidad de la cual fue presidente entre los años 2006 y 2021, constituyó uno de los atributos principales y determinantes para su designación en el cargo.
Con este movimiento, el actual gobierno de centroderecha busca normalizar las relaciones diplomáticas con Israel tras la profunda enemistad que se fraguó durante el gobierno de Boric.
Cabe recordar que en el periodo presidencial previo existió un continuo ambiente de tensión, manifestado tempranamente con el rechazo del exmandatario frenteamplista a recibir las cartas credenciales del embajador de Israel en Chile, Gil Artzyeli. Aquel impasse diplomático fue secundado posteriormente por la exclusión de las empresas israelíes de la FIDAE, el retiro definitivo de los agregados militares de la embajada chilena en Tel Aviv y gestos políticos de distancia, como la sonada ausencia de Boric en las tradicionales celebraciones de Janucá en La Moneda.




