
La sanción de la Casa Blanca, gatillada por el proyecto de fibra óptica con China, impacta el ámbito más íntimo del secretario de Estado: sus años de vida en California, su trayectoria en Boston y la imposibilidad de ver a su hija, quien estudia actualmente en Estados Unidos.
La reciente decisión del Departamento de Estado de Estados Unidos de revocar el visado a tres altos funcionarios del Gobierno chileno ha escalado rápidamente de un conflicto administrativo a una crisis personal. Entre los afectados figura el ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz Abogabir, para quien la medida representa un golpe emocional que trasciende sus funciones públicas.
Un vínculo roto: «Ahí formamos nuestra familia»
Para el ministro Muñoz, Estados Unidos no es solo un socio comercial o un destino diplomático; es el escenario de su historia de vida. En declaraciones a EMOL, el secretario de Estado confesó que la sanción «duele especialmente» debido a los profundos lazos que lo unen a ese país:
- Vida Familiar: «Ahí es donde formamos nuestra familia», recordó Muñoz, refiriéndose a los años de residencia en Norteamérica.
- Trayectoria Académica: Vivió cuatro años y medio en California durante sus estudios y posteriormente un año sabático en Boston.
- Distancia Familiar Actual: El impacto es hoy más agudo, ya que su hija se encuentra cursando un postgrado en territorio estadounidense, por lo que la prohibición de ingreso le impide visitarla.
El fin de una carrera académica internacional
La sanción no solo bloquea sus afectos, sino que amenaza con congelar su perfil profesional. Como experto en transportes, Muñoz mantiene una relación estrecha con universidades de prestigio en EE.UU. La cancelación del visado podría impedirle participar en conferencias, seminarios y actividades académicas que han sido pilares en su carrera durante décadas.
El trasfondo: La «guerra fría» por el cable Chile-China Express
Aunque la declaración oficial de Washington menciona la protección de «infraestructura crítica de telecomunicaciones», fuentes del Ejecutivo chileno confirman que el detonante es el proyecto Chile China Express.
Este ambicioso cable de fibra óptica submarina, que busca conectar Valparaíso con Hong Kong, es visto por la Casa Blanca como una amenaza a la seguridad hemisférica y una facilitación a la interferencia extranjera en el Pacífico Sur. Para EE.UU., el apoyo de Muñoz a este enlace digital estratégico fue interpretado como una acción que «socava la soberanía y la seguridad regional».
Mientras la diplomacia chilena intenta desescalar el conflicto, el ministro enfrenta una realidad amarga: el país al que le tiene «mucho afecto» le ha cerrado las puertas, dejando a su familia dividida por razones de Estado.







