
Indignación, cansancio y sensación de abandono es lo que hoy manifiesta la comunidad de la capilla Nuestra Señora del Carmen de Plaza Arica, en Iquique, luego de sufrir dos robos consecutivos durante el mismo fin de semana, uno en la madrugada del sábado y otro en la madrugada del lunes, sin que hasta ahora exista una respuesta efectiva por parte de las autoridades.


El equipo de Vilas Radio llegó hasta el lugar para constatar los daños y recoger el testimonio directo de los vecinos y de la comunidad religiosa, quienes relataron cómo desconocidos ingresaron impunemente al templo, por accesos laterales deteriorados, forzando rejas, candados y un antiguo ventanal para desplazarse libremente por el interior del recinto.
TESTIMONIO DE LA COMUNIDAD RELIGIOSA DE LA CAPILLA VIRGEN DEL CARMEN DE PLAZA ARICA
Según explicó Francisco Araya, secretario de la comunidad, los antisociales actuaron con tiempo y aparente conocimiento del lugar. Revisaron muebles, forzaron compartimientos utilizados para las festividades y registraron la sacristía. Si bien no lograron sustraer objetos de alto valor religioso —como coronas o joyas—, sí se llevaron luminarias nuevas, artículos de aseo y un megáfono, todos elementos de rápida venta, lo que refuerza la hipótesis de un delito planificado.



El segundo ingreso, ocurrido apenas un día después, genera aún mayor preocupación. Para la comunidad, esto confirma que los responsables no temen ser fiscalizados ni detenidos, y que regresaron con el objetivo de llevarse lo que no pudieron sustraer en la primera incursión. Incluso, los delincuentes dejaron evidencia de una total falta de respeto al recinto, utilizando sectores del templo como baño, lo que fue calificado por los vecinos como una humillación adicional.



A pesar de las reiteradas denuncias, ni Carabineros ni Seguridad Ciudadana acudieron oportunamente al lugar, según denunció la comunidad. Llamados realizados la noche del sábado no tuvieron respuesta, y los compromisos de visita nunca se concretaron. A esto se suma que la cámara municipal ubicada en la intersección de San Martín con Errázuriz permanece apuntando hacia otro sector, sin aportar vigilancia efectiva al templo.



INCIVILIDADES A LA ORDEN DEL DÍA EN LA PLAZA DE LA CAPILLA
La capilla no es un caso aislado. Vecinos del sector Plaza Arica denuncian que los robos, incivilidades, consumo de alcohol, uso del espacio como terminal informal y la presencia constante de desechos humanos son parte del día a día. Todo esto ha provocado que fieles y voluntarios eviten asistir en determinados horarios por temor a ser víctimas de delitos.

Si bien en el pasado se ejecutaron obras de mejoramiento, estas solo consideraron el cielo, el campanario y el atrio, sin abordar los graves problemas estructurales de seguridad. Hoy, la comunidad plantea la urgente necesidad de una solución de fondo, incluso proyectando la reconstrucción del templo bajo estándares más seguros, algo que requiere voluntad política, gestión y apoyo institucional.
Para los vecinos y servidores de la capilla, lo ocurrido este fin de semana es una señal clara: la delincuencia avanza donde el Estado se ausenta. Dos robos en menos de 48 horas no solo evidencian fallas en la seguridad, sino también una preocupante normalización del abandono en uno de los sectores históricos de Iquique.
OBRAS RECIENTES Y VALOR PATRIMONIAL DEL TEMPLO
Cabe precisar que las obras de mejoramiento realizadas en la Iglesia Nuestra Señora del Carmen, conocida como Capilla de Plaza Arica, fueron ejecutadas por el Gobierno Regional de Tarapacá —y no de Arica—, y no corresponden a reparaciones efectuadas durante el mes de julio, como erróneamente se ha señalado en algunos espacios.
El proyecto comenzó a principios de junio de 2025 y fue inaugurado oficialmente entre fines de junio y los primeros días de julio del mismo año, a través de la Corporación Tarapacá y el Centro Acelerador “Victoria”, con financiamiento proveniente del Gobierno Regional.
Las intervenciones contemplaron un mejoramiento general de las instalaciones, incluyendo trabajos específicos en la techumbre del templo, el acondicionamiento de los baños y otras mejoras estructurales orientadas a preservar la infraestructura existente. El objetivo del proyecto fue resguardar el valor patrimonial del recinto, que data del año 1933 y cumple un rol fundamental en la vida religiosa y cultural de Iquique.


Este templo es además un espacio central para la celebración de la Octava de la Virgen del Carmen de La Tirana en la ciudad, lo que refuerza su relevancia histórica, comunitaria y simbólica. Sin embargo, pese a estas mejoras recientes, la comunidad advierte que las obras no abordaron aspectos críticos de seguridad, hoy expuestos tras los reiterados robos sufridos durante el último fin de semana.







