
Desde el norte de Chile hacia los principales escenarios gastronómicos del mundo, la historia de Mario Henríquez refleja cómo el talento, la perseverancia y la identidad cultural pueden abrir puertas a nivel internacional.
El chef, con una larga trayectoria en faenas mineras de la región de Tarapacá, logró posicionarse en lo más alto tras obtener el primer lugar en una importante competencia culinaria global, llevando consigo una propuesta basada en sabores latinoamericanos.
DE LA MINERÍA AL RECONOCIMIENTO INTERNACIONAL
El gran hito se concretó en 2025 durante la Chefs’ Cup Internacional realizada en Shanghái, donde Henríquez, junto a su equipo, se quedó con el primer lugar frente a representantes de diversos países, destacando por una propuesta que combinó técnica, creatividad e identidad.
Su menú incluyó preparaciones innovadoras con raíces latinoamericanas, lo que le permitió sobresalir ante un jurado internacional exigente.
Pero su camino comenzó mucho antes: inició su carrera en una panadería en el norte y luego desarrolló gran parte de su vida profesional en la cocina minera, enfrentando condiciones exigentes y transformando la alimentación en un elemento clave para el bienestar de los trabajadores.
“La cocina puede marcar una diferencia en la vida de las personas, especialmente en lugares remotos”, afirmó el chef, resaltando el valor humano de su oficio.
LA COCINA CHILENA SE ABRE AL MUNDO
Tras su triunfo, nuevas oportunidades internacionales llegaron rápidamente. En 2026, Henríquez participó en un intercambio gastronómico en Madrid, donde presentó platos tradicionales como la palta reina y el pastel de choclo, llevando la identidad chilena a Europa.
“Mostrar nuestra cocina fuera del país es contar quiénes somos y compartir nuestra cultura”, destacó.
Su historia no solo representa un logro personal, sino también el avance de la gastronomía chilena como una expresión cultural con proyección global, capaz de competir en escenarios internacionales con propuestas auténticas.
Hoy, el chef proyecta nuevos desafíos, incluyendo su participación como jurado en futuras competencias, consolidando así un camino que lo llevó desde Iquique al reconocimiento mundial.




