
La instalación de una grúa móvil permitió multiplicar la actividad del Terminal Molo del Puerto de Iquique, elevando su tasa de utilización desde menos del 10% a más del 60% en 2025, sumando cerca de un millón de toneladas adicionales y proyectando un nuevo récord de transferencia para este año.
Durante años fue un gigante adormecido frente al Pacífico. Un muelle con infraestructura disponible, pero con movimiento mínimo, casi simbólico. Hoy, el Terminal Molo del Puerto de Iquique cambió radicalmente su destino y pasó de ser un espacio subutilizado a transformarse en una de las piezas clave del engranaje logístico del norte chileno. El punto de inflexión: la instalación de una grúa móvil que reconfiguró por completo la operación portuaria.
Así lo destacó el gerente general de la Empresa Portuaria Iquique (EPI), Rubén Castro, quien en conversación con PortalPortuario, en el marco del Congreso Nacional de Logística, calificó 2025 como un año decisivo, marcado por desafíos superados y metas largamente esperadas que finalmente comenzaron a materializarse.
El ejecutivo explicó que la incorporación del equipo —instalado por CEC Chile— permitió atraer cargas que antes simplemente no podían ser atendidas desde ese muelle. Entre ellas, productos de alto valor estratégico como baterías de litio y sistemas BESS, además de un renovado flujo proveniente de clientes bolivianos, históricamente relevantes para el puerto.
El impacto fue inmediato y contundente. A comienzos de 2025, el Terminal Molo operaba con una tasa de uso que apenas rozaba el 10%. Doce meses después, esa cifra se disparó hasta un 63%, un salto que evidencia —según Castro— un aprovechamiento óptimo de una infraestructura que por años estuvo infraexplotada.
El aumento no fue marginal. Fue masivo. El Puerto de Iquique incorporó cerca de un millón de toneladas adicionales, empujando su balance anual a niveles que no se veían hace tiempo y confirmando que el terminal volvió a ser competitivo dentro del mapa portuario regional.
Sin embargo, el éxito trajo consigo nuevos desafíos. El aumento sostenido del movimiento de carga derivó en episodios de congestión, una situación que —aclaró Castro— no responde a fallas de gestión interna, sino a una serie de factores externos que se fueron acumulando como fichas de dominó.
Entre ellos, mencionó el incendio y la paralización de actividades en la Zona Franca de Iquique (Zofri), sumado a paros laborales y a la compleja coyuntura política y económica que atraviesa Bolivia, marcada por escasez de combustible, falta de divisas y una disminución en el arribo de camiones para retirar carga.
Todo ello generó atochamientos que pusieron a prueba la capacidad de respuesta del sistema. Aun así, desde la estatal portuaria aseguran que la situación está siendo abordada con una mirada estratégica, combinando soluciones inmediatas con planes estructurales de largo aliento.
Según detalló Castro a PortalPortuario, una de las claves a corto plazo será la habilitación y gestión de espacios extraportuarios en sectores como Alto Hospicio y Pozo Almonte. Estas áreas permitirán ordenar los flujos de camiones, regular horarios de ingreso y evitar que la congestión vuelva a tensionar la operación dentro del recinto portuario.
Mirando más allá del horizonte inmediato, la apuesta es aún mayor. El gerente general de EPI recordó que hacia 2030 el puerto espera contar con un nuevo operador, tras concretar su proceso de licitación, lo que permitirá trabajar con mayor holgura y enfrentar volúmenes crecientes de carga sin los cuellos de botella actuales.
Las proyecciones son ambiciosas y optimistas. De acuerdo con Castro, el crecimiento no solo se mantendrá durante este año, sino que el Puerto de Iquique está en condiciones de superar las 3,5 millones de toneladas transferidas, una meta que ya comenzó a tomar forma con un inicio de año especialmente auspicioso.
El Terminal Molo, alguna vez relegado a un rol secundario, hoy vuelve a escribir su historia. Ya no como un muelle a medio uso, sino como un actor clave en la cadena logística del Cono Sur. Un ejemplo de cómo una decisión técnica —una grúa en el lugar correcto— puede cambiar el rumbo completo de un puerto.







