
Con espacios definidos y una imagen renovada, los foodtrucks del paseo Chinchorro se posicionan como un nuevo polo gastronómico del borde costero, en una acción municipal que apunta a embellecer la ciudad y potenciar su atractivo turístico.
Durante años fueron sinónimo de movimiento, aromas tentadores y largas filas frente al mar. Hoy, los foodtrucks del paseo Chinchorro escriben un nuevo capítulo en la historia del borde costero ariqueño. Ya no como una presencia dispersa y desordenada, sino como un circuito gastronómico organizado, atractivo y pensado para convivir armónicamente con uno de los espacios públicos más visitados de la ciudad.
La Municipalidad de Arica concretó un proceso de ordenamiento que pone a los foodtrucks en el centro de la escena urbana y turística, reconociendo su rol como motor de emprendimiento local y como parte esencial de la experiencia que viven residentes y visitantes que recorren el nuevo paseo Chinchorro.
Cuando el orden potencia el emprendimiento
Lejos de ser una medida restrictiva, la intervención municipal buscó dar estructura a una actividad que creció de manera espontánea al alero del éxito del borde costero. La falta de delimitaciones claras, el aumento sostenido de visitantes y la alta concentración de carros gastronómicos habían generado una postal confusa, tanto para el público como para los propios emprendedores.

Con el nuevo ordenamiento, los foodtrucks ahora cuentan con espacios definidos, mejor distribución y condiciones que permiten ofrecer sus productos en un entorno más limpio, seguro y visualmente armónico. El resultado es evidente: un paseo más fluido, una oferta gastronómica mejor presentada y un entorno que invita a quedarse.
Foodtrucks frente al mar: un sello turístico en construcción
La reorganización del sector responde a una visión impulsada por el alcalde de Arica, Orlando Vargas Pizarro, quien ha planteado como eje de su gestión la recuperación de los espacios públicos y el fortalecimiento del turismo como motor de desarrollo local.
En ese contexto, los foodtrucks no son vistos como un problema, sino como una oportunidad. Una oportunidad de consolidar una identidad gastronómica al aire libre, donde el mar, la cultura y el emprendimiento convivan en un mismo espacio, elevando la experiencia turística y poniendo en valor el trabajo de decenas de emprendedores locales.
Coordinación municipal y trabajo técnico
El concejal Víctor Sepúlveda destacó que el resultado alcanzado es fruto de un trabajo coordinado entre distintas áreas del municipio y equipos técnicos especializados, lo que permitió ordenar el sector sin afectar la actividad comercial.
“Aquí hubo un trabajo conjunto, donde participaron personas con conocimiento en estas áreas. Cuando las cosas se hacen bien y con planificación, los resultados se ven. Hoy este sector está ordenado y eso es positivo para todos”, señaló el edil, subrayando que se trata de una mejora largamente esperada por la comunidad.

Una mejor experiencia para quienes visitan Chinchorro
El nuevo rostro de los foodtrucks impacta directamente en quienes recorren el paseo Chinchorro. Familias, deportistas, turistas y vecinos ahora transitan por un espacio más despejado, con mayor seguridad y una oferta gastronómica organizada que invita a disfrutar sin obstáculos ni saturación visual.
Además, el ordenamiento permite proyectar futuras mejoras, como eventos gastronómicos, ferias temáticas y actividades culturales que encuentren en los foodtrucks un aliado natural para dinamizar el borde costero.
El sabor del cambio
Con esta intervención, los foodtrucks dejan de ser actores secundarios para transformarse en protagonistas de un borde costero renovado. El paseo Chinchorro no solo gana en estética y orden, sino que consolida un espacio donde el emprendimiento local, la vida urbana y el turismo se encuentran frente al mar.
Arica avanza así hacia una ciudad más organizada, donde incluso el sabor callejero tiene su lugar, su orden y su identidad.







