
La Comisión de Vivienda, Desarrollo Urbano y Ordenamiento Territorial del Consejo Regional de Tarapacá aprobó la solicitud presentada por la Municipalidad de Iquique para otorgar una concesión gratuita de largo plazo sobre un terreno fiscal destinado al proyecto de macrourbanización Punta Gruesa – Palo Buque, iniciativa que busca habilitar un nuevo polo urbano al sur de la ciudad.

La sesión, que se extendió por más de tres horas, estuvo marcada por un fuerte debate político, diferencias técnicas y cuestionamientos por la escasa claridad en las cifras de densidad poblacional, además de un tenso intercambio entre autoridades al cierre de la jornada.
El terreno solicitado corresponde a cerca de 58 mil metros cuadrados, donde se proyecta un desarrollo urbano integral que contempla viviendas, áreas verdes, equipamiento público, servicios básicos e infraestructura vial, con el objetivo de impulsar la expansión de Iquique hacia el sector sur.
Desde la División de Planificación del Gobierno Regional (DIPLAN) se expuso que el polígono solicitado abarca múltiples zonas del Plan Regulador Comunal, cada una con normativas distintas de uso de suelo, lo que impidió entregar una conclusión categórica sobre el tipo de edificaciones que se levantarán.

La profesional a cargo del informe explicó ante la comisión que “no se puede definir si es compatible o no en términos concretos, porque dentro del paño existen diversas zonas con distintas condiciones urbanísticas y no hay un proyecto específico de edificación aún”.
Pese a ello, DIPLAN recomendó emitir una opinión favorable, argumentando que los fines propuestos por el municipio son coherentes con los instrumentos de planificación territorial vigentes y que el terreno se encuentra fuera de zonas de riesgo.
ABSTENCIÓN POR FALTA DE DATOS CLAROS
El presidente de la comisión, el consejero regional Luis Milla Ramírez, fue el único integrante que optó por abstenerse en la votación, señalando que su decisión se sustentó en la falta de información precisa sobre cuántas personas podrán habitar efectivamente el sector y en qué condiciones.
Durante su intervención, Milla cuestionó las cifras entregadas por el municipio y por los profesionales técnicos, indicando que existían contradicciones relevantes.
“Con los datos que se nos dieron, hablamos de un promedio cercano a 600 personas por hectárea. Si el terreno solicitado es de cerca de seis hectáreas, eso da alrededor de 3.600 personas. Pero en el discurso se habló de más de 4.600 familias. Eso no cuadra”, afirmó.
El consejero agregó que su preocupación no es oponerse al crecimiento urbano, sino exigir mayor transparencia.

“Yo no rechazo el proyecto porque creo que Iquique necesita expandirse. Lo que pido es claridad: cuántas personas van a entrar realmente, en qué condiciones van a vivir y qué va a pasar con quienes quedan fuera del plan”, sostuvo en entrevista posterior.
Milla recalcó que la comisión tiene un rol consultivo en este tipo de concesiones de largo plazo, ya que la decisión final corresponde al Ministerio de Vivienda y Urbanismo a nivel central, pero advirtió que “no se puede aprobar solo con discursos, se necesitan números concretos”.
APOYO MAYORITARIO Y ENFOQUE HISTÓRICO
La mayoría de los consejeros regionales respaldó la iniciativa, destacando que el proyecto representa una oportunidad histórica para resolver parte del déficit habitacional y permitir que Iquique crezca hacia el sur, zona que por décadas estuvo fuera del desarrollo urbano formal.
Varios cores valoraron el carácter estratégico del proyecto y su vínculo con futuros equipamientos como escuelas, hospitales y áreas deportivas.
“Iquique no tiene otra posibilidad real de crecer que no sea hacia este sector. Este proyecto es pensar en el futuro de la ciudad”, expresó uno de los consejeros durante la sesión.
Otros enfatizaron que la concesión no transfiere la propiedad del terreno, sino que solo autoriza su uso para urbanización.
“El dominio sigue siendo fiscal. Esto no es regalar terrenos, es permitir que el municipio los administre para ejecutar obras de urbanización”, se aclaró desde la mesa técnica.
DUDAS SOBRE EL MODELO DE CIUDAD
A pesar del respaldo mayoritario, también surgieron inquietudes sobre cómo se financiará y operará esta eventual “nueva ciudad”, considerando los altos costos que implica mantener servicios municipales como recolección de basura, alumbrado público y seguridad.
Algunos consejeros advirtieron que no se debe repetir la experiencia de barrios alejados que luego quedan con déficit de servicios.
“No queremos que esto se transforme en un barrio dormitorio abandonado. Las familias necesitan certezas, no solo renders bonitos”, manifestó una consejera durante el debate.
Desde el municipio se respondió que el proyecto está pensado por etapas y que la macrourbanización permitirá atraer inversión pública y privada para asegurar equipamiento y conectividad.
INTERVENCIÓN ALCALDE MAURICIO SORIA: DISCURSO, CRUCE Y MOLESTIA EN LA COMISIÓN
El momento más tenso de la jornada se produjo cuando el alcalde de Iquique, Mauricio Soria, tomó la palabra y realizó una extensa intervención de carácter político e histórico, recordando el rol de su padre, Jorge Soria, en antiguos proyectos de autoconstrucción y señalando que esta iniciativa representa un sueño largamente postergado para miles de familias.
“Este es un proyecto que se soñó por generaciones. No estamos improvisando, tenemos plan regulador, estudios y compromiso del Estado”, afirmó el jefe comunal.
Su exposición se prolongó por cerca de veinte minutos, lo que generó incomodidad entre algunos consejeros, quienes reclamaron que se estaba perdiendo tiempo en discursos y no en antecedentes técnicos.
Al cerrar la sesión, se produjo un intercambio directo entre Soria y el presidente de la comisión, luego de que el alcalde acusara que “no lo dejaron responder” y que existían estudios que no fueron considerados.
“Tenemos información, tenemos números y tenemos estudios, pero no se nos permitió explicarlos”, reclamó el alcalde visiblemente molesto.
Milla respondió que el problema no era la falta de exposición, sino la ausencia de datos claros durante la presentación formal.
“Se habló mucho de historia y de sueños, pero cuando preguntamos por densidad poblacional y capacidad real del terreno, no hubo respuestas concretas”, replicó.
El cruce finalizó sin acuerdo y con evidente tensión entre ambas autoridades, en un diálogo que fue calificado por testigos como “un intercambio de sordos” y que rápidamente se viralizó en redes sociales.
Pese a la polémica, la comisión cerró la sesión con la aprobación de la solicitud por mayoría y una abstención, dejando el proyecto listo para ser votado en el pleno del Consejo Regional, donde nuevamente se anticipa un debate intenso sobre el futuro urbano de Iquique y la real capacidad del plan Punta Gruesa – Palo Buque para absorber la demanda habitacional existente.




