
Felipe, de 30 años y oriundo de Iquique, permanece hospitalizado hace 11 meses tras sufrir un infarto medular que lo dejó tetrapléjico y dependiente de ventilación mecánica. Su familia inició una campaña para reunir los recursos que permitan costear un marcapasos diafragmático, tecnología no cubierta por el sistema de salud chileno.
Un viaje que parecía rutinario terminó por cambiarlo todo.
Felipe, joven iquiqueño de 30 años, estudiante de ingeniería informática y a punto de titularse, comenzó a sentirse mal mientras se trasladaba por Santiago. Primero fue un temblor en uno de sus brazos. Luego, pérdida de movilidad en las manos. Minutos después, la situación se volvió crítica.
El desenlace fue dramático: sufrió tres paros cardiorrespiratorios antes de ser estabilizado en un recinto asistencial.
UN CASO MÉDICO EXTREMADAMENTE INFRECUENTE
Tras su ingreso, los especialistas confirmaron un diagnóstico poco común: un infarto medular extenso, condición que afectó gravemente su médula espinal.
Desde entonces, Felipe permanece:
- Con tetraplejia
- Dependiente de ventilación mecánica invasiva
- Hospitalizado durante casi un año
- Con un marcapasos cardíaco debido a complicaciones posteriores
“Fue un golpe devastador. Pasamos de una vida normal a una situación límite en cuestión de horas”, relató su madre, Patricia.


UNA SOLUCIÓN EXISTE, PERO TIENE UN COSTO MILLONARIO
La única alternativa para mejorar su calidad de vida es la instalación de un marcapasos diafragmático, dispositivo que estimula el nervio responsable de la respiración y permitiría reducir o eliminar la dependencia del ventilador.
El problema: su alto costo.
- Más de $200 millones de pesos solo el dispositivo
- Procedimiento quirúrgico en clínicas privadas
- Fabricación personalizada en el extranjero
- Evaluaciones médicas previas altamente especializadas
“Esto podría darle mayor autonomía e incluso cambiar su expectativa de vida”, explicó Patricia.

SIN COBERTURA: EL VACÍO DEL SISTEMA
La familia ha intentado acceder a distintas alternativas de financiamiento, sin éxito.
Entre ellas:
- Evaluación por FONASA
- Postulación a la Ley Ricarte Soto
- Solicitudes a autoridades
Sin embargo, el caso no califica en los programas vigentes debido a la baja frecuencia de la enfermedad.
“Es una situación muy compleja. No existe cobertura para este tipo de patologías”, señaló la familia.
RIESGO PERMANENTE
Actualmente, Felipe depende completamente de un ventilador mecánico para sobrevivir, una solución que, según especialistas, no está diseñada para uso prolongado.
“El ventilador puede generar complicaciones, infecciones y daño progresivo en los pulmones”, advirtió su madre.
En ese contexto, el tiempo se vuelve un factor crítico.
UNA CAMPAÑA PARA SOBREVIVIR
Ante la falta de apoyo institucional, la familia lanzó la campaña “Un respiro para Felipe”, difundida a través de redes sociales con el objetivo de reunir los recursos necesarios.
Además de aportes económicos, solicitan apoyo en la difusión del caso para alcanzar mayor visibilidad.
“Esto es urgente. Cada día cuenta”, enfatizan.
UNA HISTORIA QUE EXPONE UNA REALIDAD MAYOR
El caso de Felipe no solo refleja una tragedia personal, sino también las dificultades que enfrentan pacientes con enfermedades poco frecuentes dentro del sistema de salud.
“Cualquiera podría estar en nuestro lugar”, concluye Patricia.
Mientras tanto, Felipe continúa conectado a una máquina que respira por él, a la espera de una oportunidad que, por ahora, depende exclusivamente de la solidaridad.







