
Un número importante de cofradías ha comenzado a oficializar su llegada a La Tirana, llenando de colores y mística cada rincón. Entre ellas, la Sociedad Religiosa Baile Moreno Humberto Gutiérrez de Arica arribó al santuario para conmemorar 56 años de trayectoria ininterrumpida. Este año, sin embargo, los danzantes visten un turbante negro sobre sus cabezas, una solemne señal de luto tras la reciente partida de una de sus más queridas socias fundadoras.
En conversación con Vilas Radio en el pueblo de La Tirana, el caporal del baile moreno Humberto Gutiérrez de Arica, Mauricio Castillo Quiroga, manifestó que «este año nosotros en particular venimos con una pena grande. De repente se enfermó y falleció antes del 22 de junio. Entonces venimos con una pena. Incluso nosotros tenemos un turbante negro que es de luto. Lo estamos usando este año porque falleció nuestra socia».
De esta manera, la agrupación de 30 bailarines y 15 socios transforma el dolor en danza para honrar la memoria de quien fuera un pilar fundamental en su historia. La recordada servidora se llamaba Danisa Norambuena, una de las pioneras que desafió los cánones de la época al convertirse, a los 15 años, en una de las primeras mujeres en bailar moreno. Ella abrió el sendero para que hoy muchas otras mujeres puedan danzar con total libertad y devoción a la «Chinita».
UNA ROMERÍA EN LA PAMPA PARA UNA SOCIA EJEMPLAR

La mística de la festividad se entrelaza con el recuerdo de una mujer alegre que, a pesar de su discapacidad física, recorría el pueblo en su característico «burrito» para cumplir con sus deberes. El caporal Mauricio Castillo Quiroga manifestó que «era una socia presente hasta el último. La recordamos con mucha emoción. Incluso hoy día, el 14 de julio, vamos a ir a la romería. Está enterrada acá en el pueblo La Tirana. Ese fue su deseo. Así que la familia lo cumplió».
El homenaje se llevará a cabo a las 11:00 horas en el Cementerio General Nuevo de La Tirana, donde sus compañeros le brindarán un último adiós cargado de música y oración. Los morenos de salto, que iniciaron su historia en la oficina salitrera Mapocho en 1933 y se refundaron en Arica en 1970, comprenden que el paso del tiempo trae consigo estas dolorosas partidas.
A pesar de la tristeza de ver partir a sus fundadores y a figuras clave como el antiguo caporal en 2015, la sociedad sigue recibiendo nuevas generaciones que mantienen viva la llama de la fe pampina. El líder de la sociedad destacó que la evolución de la fiesta no debe mermar el sentido espiritual. El caporal Mauricio Castillo Quiroga manifestó que «lo que sí no debe cambiar es la fe. Por qué uno baila, por qué uno danza, que es lo importante. No es por el lujo, ni por la mejor banda, ni mejor traje. Sino que cada uno lo que trae en el corazón, al Señor y a la Virgen y a la Chinita».
PREPARACIÓN ESPIRITUAL EN MEDIO DE LA ADVERSIDAD
La danza de los morenos de salto demanda un sacrificio físico extremo, por lo que la agrupación se prepara rigurosamente durante todo el año. Esta preparación no es únicamente deportiva, sino que incluye un profundo camino de reflexión y fe que les permite sostener el cansancio bajo el abrasador sol del Tamarugal.
El caporal Mauricio Castillo Quiroga manifestó que «pasamos temas durante el año, hacemos una serie de actividades también para alimentar el espíritu. Porque aunque somos de baile, igual somos un poco flojos en ir a misa. Pero igual es la conexión, es la religiosidad popular. Que uno expresa la fe como uno lo siente también».

Esta mística de apoyo mutuo se vio reflejada con fuerza antes de iniciar sus pasos por las calles del pueblo. Al enterarse de que uno de sus músicos no pudo viajar debido a complicaciones de salud en el nacimiento de su hija, el grupo se unió en un emotivo momento de oración. El caporal Mauricio Castillo Quiroga manifestó que «hicimos una oración, porque sabemos que la oración mueve montañas. Y bueno, al final Dios es el que tiene la última palabra», demostrando que la fe de los morenos de Arica traspasa la pista de baile.




