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CASO CARTEL DEL ORO: CLAN PAKISTANÍ USABA PASO FRONTERIZO DE COLCHANE PARA MILLONARIO CONTRABANDO DE LINGOTES

Más de dos años han pasado desde que se logró desbaratar parte de la banda conocida como “Clan Pakistaní”, la cual se dedicaba al contrabando de oro y donde recientemente se condenó a dos integrantes de este. Según las investigaciones actuales del caso, utilizaban el paso fronterizos de Colchane para movilizar material el precioso.

Un paquistaní, tres peruanos, un argentino y 30 chilenos conformaban el denominado «cartel del oro», el más grande de Chile. La banda que se hizo conocida en 2021 por reinvertir el dinero en acciones bursátiles, autos de lujo e incluso un velero.

Dentro de la investigación se pudo determinar que desde 2017 hasta la fecha de su captura, generaban ganancias multimillonarias, situación que tras escuchas telefónicas y reuniones entre los líderes, delataron a la organización que tenía vínculos internacionales.

En concreto, eran más de 1.000 millones de pesos mensuales en oro el cual se estima que pudo llegar a mover el grupo de contrabandistas vinculados a una enorme red con nexos a Dubái y Suiza.

La información consta en una indagatoria liderada por el fiscal jefe de Pudahuel, Eduardo Baeza, en la que se condenó recientemente al ciudadano pakistaní, Irfán Alí. Con él, también cayó una ciudadana peruana, identificada como Sandra Silva Barreda.

De acuerdo a antecedentes a los que accedió la Unidad de Investigación de BioBioChile, ambos usaron a Colchane y otros pasos fronterizos, como centro de operaciones para internar a Chile el metal precioso desde faenas ilegales en el límite entre Bolivia y Brasil.

EL INICIO

Según estableció la justicia, desde al menos 2017, un grupo de clanes familiares conformaron un joint venture para la exportación de oro de contrabando. Es decir, una alianza de negocios, en este caso ilícita, que juntó a dos familias: los Farías y los Herrera.

Dueñas de Isidora Metals y Kamilco, respectivamente, ambas familias -sostienen las pesquisas- lideraban el cartel mediante la exportación del metal precioso que era contrabandeado.

Según consta en el expediente judicial, funcionaban bajo un mismo modus operandi y mantenían una relación horizontal. Ninguna imponía dominación o su jerarquía por sobre la otra.

El modelo era simple: ingresaban oro de manera irregular a Chile desde minas ubicadas en Perú y la frontera entre Bolivia y Brasil, lo refinaban, blanqueaban y lo exportaban a los Emiratos Árabes y Suiza.

LAS OPERACIONES

De acuerdo a la indagatoria, quien sirvió como proveedor de la familia Farías fue precisamente Irfán Alí. Sindicado como el líder del Clan Pakistaní, el imputado corresponde a un viejo conocido de la Zona Franca de Iquique, quien posee diversas empresas ligadas al rubo automotriz y a la comercialización de lubricantes.

Junto a él operó una mujer clave en la organización: Sandra Silva Barreda. A ella también se le suma otra investigada, identificada como Patricia Ortiz. Eran ellas, apunta fiscalía, las que fungían como verdaderas ejecutivas de ventas no sin antes encargarse personalmente de la internación del metal.

El rol de ambas quedó en evidencia durante una cita del 5 de junio de 2021 celebrada en las oficinas de Isidora Metals, en Lo Barnechea. Ahí llegaron para exhibir una muestra de calidad del oro que ingresaría de contrabando.

En una escucha telefónica, por ejemplo, Ortiz ofreció al líder de los Farías un tráfico de hasta cinco kilos semanales por Colchane. ¿En dinero? Unos 300 mil dólares semanales (más de 272 millones de pesos chilenos a cambio actual).

A modo de idea, la misma investigada planteó como posibilidad concretar el contrabando mediante la utilización de camiones que regresaban vacíos desde Bolivia a Chile.

“Las barras de oro pueden pasar como cajitas de celular” dijo Ortiz a uno de los Farías, según la condena.

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