
La Encuesta Casen 2024 confirmó una reducción histórica en el número de personas sin previsión de salud en Chile, situándolas en apenas un 2% de la población, equivalente a 398.104 personas. Si bien la cifra puede interpretarse como un avance en términos de cobertura, los datos también dejan en evidencia una creciente concentración del aseguramiento en el sistema público, con implicancias estructurales que generan preocupación.
El principal hito del sondeo es el récord alcanzado por Fonasa, que pasó a cubrir al 82,6% de la población, más de 16,6 millones de personas, consolidándose como el pilar casi exclusivo del sistema de salud chileno. Este crecimiento, sin embargo, no responde únicamente a una decisión voluntaria de los afiliados, sino que coincide con la crisis del sistema isapre y la implementación de la ley corta, factores que aceleraron una migración masiva desde el sector privado hacia el público.
En sentido contrario, las isapres continúan perdiendo terreno, reduciendo su cobertura al 13,2% de la población, uno de los niveles más bajos registrados en las últimas décadas. Esta caída refleja no solo problemas financieros y administrativos del sistema privado, sino también un escenario de incertidumbre para miles de personas que debieron abandonar sus planes ante el aumento de costos o la imposibilidad de mantenerse en ellos.
Aunque el descenso de personas sin previsión es significativo, el fenómeno no es homogéneo. La falta de cobertura se concentra principalmente en los sectores de menores ingresos y en la población migrante, donde casi el 9% sigue fuera del sistema. Si bien esta cifra se redujo respecto de mediciones anteriores, sigue evidenciando brechas persistentes de acceso que afectan a grupos específicos.
El propio diseño del sistema ha obligado a que muchas personas ingresen a Fonasa a través de mecanismos administrativos de regularización, como la afiliación transitoria tras una atención de urgencia, lo que deja en entredicho la idea de una cobertura plenamente planificada y preventiva.
Además, la Casen 2024 muestra una segmentación cada vez más marcada por nivel socioeconómico. Mientras la mayoría de los hogares de ingresos medios y bajos se concentra en Fonasa, el sistema privado queda prácticamente reservado para los sectores de mayores recursos. De hecho, solo en el decil más alto de ingresos hay más personas en isapres que en el sistema público, reforzando un modelo de aseguramiento desigual, donde la permanencia en el sector privado depende crecientemente de la capacidad de pago.
En este contexto, los resultados de la Casen 2024 no solo dan cuenta de una mejora estadística en cobertura, sino que también exponen un sistema de salud tensionado, con un sector público cada vez más sobrecargado y un sector privado en retroceso, planteando desafíos de fondo para la sostenibilidad y equidad del aseguramiento en salud en Chile.







