CAOS, BILLETES Y MUERTE: AL MENOS 15 FALLECIDOS Y 28 HERIDOS TRAS EL ESTALLIDO DE UN AVIÓN MILITAR CARGADO DE DINERO EN BOLIVIA

Un avión militar de la Fuerza Aérea Boliviana que transportaba 18 toneladas de billetes del Banco Central se salió de pista y cayó sobre una avenida en El Alto: al menos 15 muertos, 28 heridos y varios vehículos destruidos en una de las peores tragedias aéreas recientes del país.
El reloj marcaba las 18:20 del viernes 27 de febrero de 2026 cuando un rugido incesante anunció lo que nadie quería vivir: un avión militar de carga modelo Lockheed C-130 Hércules de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB) se deslizó fuera de la pista de aterrizaje del Aeropuerto Internacional de El Alto, en La Paz, y se precipitó sobre una avenida llena de vida, vehículos y destino.
Lo que vino después fue un caos que mezcla tragedia humana, pánico colectivo, dinero desparramado y un territorio entero conmocionado.
El saldo trágico: cifras que pesan como plomo
Las autoridades sanitarias confirmaron que al menos 15 personas murieron tras el impacto. Hasta ahora, 28 resultaron heridas y han sido trasladadas a hospitales de la zona, aunque se advierte que ese número podría variar a medida que avanzan las labores de rescate.
Los vehículos no escaparon al desastre: minibuses, furgonetas particulares e incluso un tráiler quedaron destrozados, reducidos a hierros retorcidos en el asfalto por la fuerza del avión fuera de control.
Testigos presenciales describieron el escenario con palabras que nunca olvidarían: una aeronave “que parecía un monstruo de metal desbocado”, arrancando vidas en menos de un segundo, como si el tiempo se hubiera convertido en milagro imposible. Los bomberos y personal de emergencia trabajaron contra reloj para contener las llamas, rescatar cuerpos y atender a los heridos entre el caos de una escena imposible.
El dinero que encendió la tragedia
La aeronave no llevaba carga ordinaria: transportaba 18 toneladas de billetes recién impresos del Banco Central de Bolivia (BCB) —cortes de 10, 20 y 50 bolivianos— con destino a las bóvedas oficiales de La Paz.
No pasó mucho tiempo antes de que los billetes quedaran esparcidos por la carretera. El olor metálico del combustible mezclado con el papel moneda desató una escena que parecería de película: vecinos, curiosos y transeúntes corrieron a recoger las fajillas dispersas, ignorando el peligro aún latente y obstaculizando las labores de socorro.
Las autoridades del Banco Central intentaron frenar ese impulso: el presidente de la institución, David Espinoza, declaró que esos billetes no tenían valor legal porque aún no habían entrado en circulación, y que quienes se quedasen con ellos podrían enfrentar sanciones. Aun así, muchos ignoraron el aviso.
Ante la persistencia de la multitud y para evitar que el dinero siguiera siendo saqueado, las fuerzas de seguridad, junto al propio Espinoza, quemaron varias cajas de billetes en el lugar, un gesto desesperado por recuperar el orden.
Rescate entre fuego y saqueo
Los equipos de salud y emergencia se enfrentaron a una doble batalla: por un lado, apagar las llamas que aún consumían restos del avión y los vehículos, y por otro, contener a los curiosos y saqueadores que corrían entre la nube de polvo, fragmentos y pánico.
Al operativo se sumaron más de 500 soldados y más de 100 oficiales de policía, según fuentes oficiales, desplegados para asegurar el área y permitir el acceso de ambulancias y brigadas médicas.
El aeropuerto de El Alto, pilar en las conexiones aéreas bolivianas, quedó temporalmente cerrado, con vuelos suspendidos mientras se despejaba la pista y se aseguraba la zona.
Comentarios oficiales: angustia y preguntas sin respuesta
La Fuerza Aérea Boliviana emitió un comunicado donde confirmó el accidente y el despliegue de protocolos de emergencia. Manifestó su compromiso en colaborar con la investigación encabezada por la Junta de Investigación de Accidentes Aeronáuticos (JIAA) para esclarecer las causas del siniestro.
La ministra de Salud del país, Marcela Flores, expresó su consternación: “Nuestro objetivo principal es atender a los heridos, dar soporte a sus familias y esclarecer este doloroso episodio lo antes posible. Las cifras podrían cambiar a medida que avancemos en labores de rescate y atención hospitalaria”.
Por su parte, el ministro de Economía, Gabriel Espinoza, detalló que la carga transportada estaba asegurada y que su pérdida no impactará en el presupuesto estatal, ya que la reposición se realizará con billetes de reserva del BCB.
El misterio meteorológico y la pista resbaladiza
Algunas versiones preliminares señalan que el avión pudo haber perdido control debido a condiciones climáticas adversas, con hielo o granizo presentes sobre la pista de El Alto, complicando una maniobra de aterrizaje ya de por sí desafiante. Sin embargo, estas hipótesis aún están bajo investigación formal.
Una ciudad marcada para siempre
El Alto —una ciudad vibrante, bulliciosa, hogar de comerciantes, familias y sueños— vivió en unas horas una escena que quedará grabada en la memoria colectiva: un avión convertido en tragedia, dinero disperso como ceniza, sirenas que no callan y vidas que no volverán.
El número de muertos y heridos podría ajustarse en los próximos días, dependiendo de cómo evolucionen las investigaciones y el estado de las víctimas. Mientras tanto, las miles de preguntas que flotan en el aire pesado de El Alto requieren respuestas que la investigación aún no puede dar.
Porque en este episodio, cada cifra es una historia, y cada historia es una herida abierta en el corazón de Bolivia.







