
Un nuevo antecedente reabre el debate sobre equidad, transparencia y uso de recursos en la salud pública. Documentos a los que accedió Reportajes T13 detallan la secuencia de hechos que rodearon la llamada “cirugía exprés” realizada a la madre de la ministra de Salud, Ximena Aguilera, el pasado 23 de diciembre en el Hospital del Salvador, en Providencia.
Según información publicada por Reportajes T13, la paciente, una mujer de 87 años, llegó al recinto en una ambulancia particular durante la mañana. Antes incluso de su ingreso formal, un grupo interno de WhatsApp de traumatólogos del hospital ya había sido alertado sobre su traslado. En esos mensajes no solo se compartió la sospecha diagnóstica, sino también datos personales clave, como nombre, edad, RUT y su vínculo directo con la ministra de Estado.
Según relatan fuentes consultadas por el equipo periodístico, tras esos mensajes se solicitó abrir un cupo en la urgencia, permitiendo que la paciente ingresara rápidamente al sistema público de atención.
CRONOLOGÍA BAJO LA LUPA
A las 12:24 horas, menos de una hora y media después de su llegada, los médicos ya contaban con una radiografía que confirmaba una fractura de cadera. En ese momento, los documentos clínicos indican un manejo estándar: hospitalización, medidas preventivas, régimen alimenticio normal y administración de medicamentos, incluido un anticoagulante.
Especialistas explicaron que, en condiciones habituales, una cirugía de cadera requiere al menos seis horas de ayuno y la suspensión previa de ciertos fármacos por un lapso cercano a las 12 horas, lo que hacía prever que la intervención no se realizaría ese mismo día.
Sin embargo, entre las 12:24 y las 14:00 horas, el escenario cambió de forma abrupta. Sin una justificación técnica consignada, se ordenó cortar la alimentación a cero, suspender medicamentos y acelerar evaluaciones geriátricas y anestésicas, preparando a la paciente para entrar a pabellón en cuestión de horas.
Uno de los hitos que marca este giro es una llamada telefónica realizada cerca de las 13:30 horas, en la que la ministra Aguilera fue informada del diagnóstico de su madre. Posteriormente, el plan médico fue modificado y la cirugía se concretó el mismo día.
DESIGUALDAD EN LA ATENCIÓN
El caso adquiere mayor relevancia al contrastarlo con otros pacientes del mismo hospital. Reportajes T13 conversó con familiares de personas con fracturas complejas, quienes relataron esperas de varios días —incluso una semana— para acceder a una intervención quirúrgica similar, pese a haber ingresado por urgencia.
Este contraste ha encendido cuestionamientos sobre eventuales privilegios, presiones internas y trato diferenciado, en un sistema de salud donde las listas de espera y la escasez de pabellones siguen siendo una realidad cotidiana para miles de pacientes.
Por ahora, la investigación se concentra en esclarecer qué motivó el cambio radical de criterio médico en solo dos horas, y si existieron factores externos que influyeran en acelerar un procedimiento que, según los protocolos habituales, debía realizarse con mayor espera.
El caso no solo pone bajo escrutinio una decisión clínica puntual, sino que reabre el debate sobre la igualdad de acceso a la salud pública, especialmente cuando los involucrados pertenecen a las más altas esferas del poder político.







