
Un nuevo episodio de tensión política se instaló al interior de Renovación Nacional luego de que el comité de senadores del partido proclamara oficialmente a la senadora Paulina Núñez como su candidata para asumir la presidencia del Senado, decisión que dejó en una posición incómoda al actual titular de la corporación, Manuel José Ossandón, quien busca mantenerse en el cargo con respaldo externo.
La determinación fue comunicada como un acuerdo unánime dentro del comité de senadores RN, aunque en los hechos profundizó una disputa interna que venía gestándose desde hace semanas y que hoy se traduce en dos estrategias paralelas: una institucional, encabezada por Núñez como carta oficial del partido, y otra política, impulsada por Ossandón desde fuera de la orgánica formal de RN.
DEFINICIÓN PARTIDARIA Y MOLESTIA INTERNA
La nominación de Núñez no dejó conforme al sector que respalda a Ossandón, quien era visto como la opción preferida del presidente electo José Antonio Kast para continuar liderando la Cámara Alta durante el primer tramo del nuevo ciclo político.
Este movimiento generó inquietud en la interna, ya que se interpreta como una señal de reordenamiento de fuerzas dentro de la derecha y como un intento de RN por marcar autonomía frente a otras colectividades del sector.
Frente a los rumores de fractura, el propio Ossandón salió públicamente a bajar el tono del conflicto y descartó una ruptura al interior del partido, asegurando que la postulación de Núñez fue promovida por él mismo.
“Yo propuse a Paulina Núñez como candidata de Renovación Nacional. Aquí no hay quiebre, hay competencia política”, sostuvo el senador.
En la misma línea, desde la Cámara de Diputados, el jefe de bancada RN, Frank Sauerbaum, respaldó la definición del partido y reiteró que Núñez es la carta institucional para cuando corresponda ejercer el cupo.
“Paulina Núñez es la candidata de Renovación Nacional y cuenta con el respaldo del partido”, afirmó.
ESCENARIO ABIERTO Y NEGOCIACIONES CRUZADAS
Pese a los esfuerzos por mostrar unidad, en los pasillos del Congreso se reconoce que la carrera por la presidencia del Senado está lejos de cerrarse y que la votación final dependerá de negociaciones transversales.
En la interna parlamentaria se comenta que Ossandón estaría explorando una repostulación con el respaldo del Partido Republicano y del bloque libertario, configurando una candidatura alternativa al margen de RN.
En paralelo, Núñez ha iniciado conversaciones para sumar apoyos en la UDI, Evópoli e incluso en sectores del oficialismo, en un movimiento que busca asegurar los votos necesarios para consolidar su opción como presidenta del Senado.
VOTACIÓN CLAVE PARA EL NUEVO CICLO POLÍTICO
La definición de la presidencia de la Cámara Alta se proyecta como una de las primeras pruebas de fuerza del nuevo equilibrio político que se instalará en el Congreso.
Lo que está en juego no es solo un cargo administrativo, sino el control de la agenda legislativa y el tono político del primer año del nuevo gobierno. Por lo mismo, la pugna entre Ossandón y Núñez se ha transformado en un símbolo de las tensiones internas de la derecha y de las disputas por liderazgo dentro de RN.
Aunque Ossandón insiste en que no existe quiebre partidario, los movimientos en curso revelan una fragmentación estratégica que podría redefinir las alianzas en el Senado.
“Aquí nadie tiene la elección ganada. Esto se va a resolver voto a voto”, reconocen fuentes parlamentarias.
Con negociaciones abiertas, apoyos cruzados y un partido tensionado entre disciplina interna y pragmatismo político, la elección de la próxima mesa del Senado se encamina a ser una de las votaciones más disputadas del inicio del nuevo período legislativo.







