
Con el cierre del mandato del expresidente Gabriel Boric en marzo de 2026, los principales indicadores económicos permiten hacer un balance de su gestión. Las cifras muestran un escenario marcado por bajo crecimiento económico y dificultades persistentes en el empleo, aunque también destacan algunos avances en materias como control de la inflación, aumento del salario mínimo y crecimiento de las exportaciones.
El análisis compara el inicio de la administración en marzo de 2022 con los datos disponibles al final del periodo, revelando una economía que logró estabilizar algunos desequilibrios heredados de la pandemia, pero que no consiguió recuperar un ritmo sólido de expansión.
CRECIMIENTO ECONÓMICO Y EMPLEO: LOS PRINCIPALES DESAFÍOS
Uno de los indicadores más observados fue el desempeño del Producto Interno Bruto (PIB). Durante la administración de Boric, el país registró un crecimiento promedio anual cercano al 0,4% y un aumento acumulado de apenas 0,6% entre 2022 y 2026, cifras que reflejan una economía con expansión limitada.
El comportamiento del PIB estuvo marcado por la normalización posterior al rebote económico generado tras la pandemia. Tras un peak de crecimiento de 11,7% registrado en 2021, los años siguientes mostraron cifras considerablemente menores, con variaciones cercanas al 2,4%, 0,2% y 2,5%, evidenciando una desaceleración prolongada.
En el ámbito laboral, la situación también mostró señales mixtas. Durante el periodo se crearon 106.670 empleos netos, pero la tasa de desempleo promedio se mantuvo en torno al 7,9%, con fluctuaciones que en algunos momentos llegaron cerca del 9%.
INFLACIÓN, DEUDA Y CUENTAS FISCALES
Uno de los aspectos más destacados del periodo fue el control de la inflación. Al inicio del mandato, el país enfrentaba niveles históricos superiores al 14% en 2022, en gran parte debido al impacto económico posterior a la pandemia.
Con el paso de los años, el índice de precios al consumidor fue disminuyendo gradualmente hasta normalizarse en torno al 3% hacia marzo de 2026, lo que representa una de las principales correcciones macroeconómicas del periodo.
En el ámbito fiscal, el gobierno enfrentó el desafío de estabilizar las cuentas públicas luego del fuerte gasto asociado a la emergencia sanitaria. El balance fiscal evolucionó desde un superávit inicial hacia un déficit estructural controlado, aunque la deuda pública continuó aumentando, alcanzando niveles cercanos al 39% – 41% del PIB al cierre del mandato.
EXPORTACIONES, INVERSIÓN Y FACTORES SOCIALES
Pese al bajo crecimiento económico, algunos sectores mostraron dinamismo. Las exportaciones registraron un incremento sostenido, impulsadas principalmente por el litio y el cobre, dos recursos estratégicos para la economía chilena.
Asimismo, la inversión extranjera directa (IED) tuvo años especialmente positivos, con ingresos destacados durante 2023 y 2025, superando los promedios registrados en la década anterior.
En el plano social, el gobierno impulsó medidas de impacto directo en los ingresos de los trabajadores. Entre ellas destaca el aumento histórico del salario mínimo hasta los $500.000, uno de los compromisos centrales de la administración.
Además, los indicadores sociales reflejaron una reducción de la pobreza multidimensional, que alcanzó sus niveles más bajos registrados según la medición de la encuesta Casen 2024.
COMPARACIÓN CON EL GOBIERNO ANTERIOR
Al comparar los resultados con la segunda administración del expresidente Sebastián Piñera (2018-2022), se observan diferencias relevantes en algunos indicadores.
Durante ese periodo, el crecimiento promedio del PIB se ubicó en torno al 2,4%, mientras que el gobierno de Boric cerró con cifras cercanas al 1,8% – 1,9%, convirtiéndose en uno de los mandatos con menor expansión económica desde el retorno a la democracia.
Sin embargo, en materia inflacionaria el panorama fue inverso. Mientras Piñera dejó el cargo con una inflación cercana al 9,4%, la actual administración concluye con niveles cercanos al 3%, evidenciando una estabilización de los precios.
En términos fiscales, el déficit también mostró una corrección significativa tras los altos niveles de gasto durante la pandemia, pasando de -7,7% en 2021 a cifras cercanas entre -2,8% y -3,5% hacia el final del mandato.
De esta manera, el balance económico del gobierno de Boric deja un escenario mixto, donde el país logró estabilizar variables clave como la inflación y fortalecer algunos indicadores sociales, pero sin alcanzar un crecimiento económico robusto ni una reducción significativa del desempleo, desafíos que quedarán ahora en manos de la nueva administración.







