
El Ministerio de Vivienda y Urbanismo (MINVU) aprobó recursos por $6.200 millones para el mejoramiento de viviendas afectadas por socavones provocados por filtraciones sanitarias en la comuna de Alto Hospicio. La inversión beneficiará a 360 familias de los condominios Montesol I (220 viviendas) y Los Olivos II (140 viviendas), a través del Programa de Mejoramiento de Viviendas y Barrios (D.S. N°27), financiando subsidios habitacionales y servicios de asistencia técnica especializada, en el marco del Plan de Suelo Salino impulsado por el MINVU en la región de Tarapacá.
En Alto Hospicio, el peligro no llegó con ruido. No hubo estruendo ni colapso inmediato. Llegó lento, silencioso, avanzando bajo los pisos, resquebrajando muros y sembrando miedo entre familias que comenzaron a notar que sus hogares ya no eran tan firmes como antes. Los socavones —provocados por filtraciones en instalaciones sanitarias— se transformaron en una amenaza concreta para cientos de viviendas, obligando al Estado a actuar con urgencia.
Esta semana, el Ministerio de Vivienda y Urbanismo dio una señal contundente: aprobó recursos por más de $6.200 millones para intervenir dos condominios emblemáticos de la comuna, Montesol I y Los Olivos II, donde 360 familias viven desde hace años sobre un suelo que comenzó a fallar.

La intervención que busca detener una crisis silenciosa
La decisión del MINVU no es menor. Se trata de una de las asignaciones más relevantes del Programa de Mejoramiento de Viviendas y Barrios, regulado por el Decreto Supremo N°27, una herramienta diseñada para enfrentar daños estructurales graves que comprometen la habitabilidad y seguridad de las viviendas.
En Tarapacá, los recursos permitirán financiar el 100% de los proyectos habilitados y calificados, cubriendo tanto los subsidios habitacionales como la asistencia técnica especializada, clave para ejecutar soluciones estructurales en terrenos afectados por salinidad y filtraciones persistentes.
El monto comprometido asciende a 157.525 Unidades de Fomento, equivalentes a aproximadamente $6.200 millones, una cifra que dimensiona la magnitud del problema… y del desafío.
Montesol I y Los Olivos II: los números de una urgencia
Los datos son elocuentes.
- 220 familias del condominio Montesol I accederán a subsidios para intervenir viviendas dañadas.
- 140 familias del condominio Los Olivos II recibirán el mismo respaldo estatal.
En ambos casos, los recursos permitirán contratar servicios de asistencia técnica, ejecutar obras correctivas y avanzar hacia soluciones que apunten no solo a reparar, sino a prevenir futuros colapsos.
El suelo salino: una condición que llegó para quedarse
Desde el MINVU reconocen una realidad incómoda pero ineludible: la salinidad del suelo en el norte no es una excepción, es una condición permanente. Así lo expresó el seremi de Vivienda y Urbanismo de Tarapacá, Diego Rebolledo Flores, al subrayar que estas intervenciones forman parte de un Plan de Suelo Salino que busca dejar capacidades instaladas en la región.
“No se trata solo de reparar daños actuales, sino de generar soluciones técnicas que puedan replicarse a futuro”, ha señalado la autoridad, destacando además la organización de los vecinos, quienes cumplieron un proceso largo y complejo para postular a los beneficios.

Más que obras: orden, acompañamiento y nueva copropiedad
El programa no se limita a la reparación física de las viviendas. Incluye un componente clave: Asistencia Técnica Integral, que permitirá a las comunidades revisar, actualizar y adecuar sus reglamentos de copropiedad, conforme a la nueva Ley N°21.442 de Copropiedad Inmobiliaria.
En la práctica, esto significa acompañamiento técnico, fortalecimiento organizacional y mayor control comunitario sobre los procesos que definirán el futuro de estos condominios.
Dignidad habitacional en juego
Para las familias afectadas, esta inversión representa mucho más que cifras. Es la posibilidad concreta de seguir viviendo en sus hogares sin temor, de recuperar la confianza en estructuras que comenzaron a fallar y de dejar atrás años de incertidumbre bajo sus propios pies.
El MINVU, por su parte, reafirma con esta medida su compromiso con una solución habitacional digna y segura, especialmente en territorios donde las condiciones del suelo exigen respuestas distintas, más profundas y sostenidas en el tiempo.
Cuando el Estado llega antes del colapso
En Alto Hospicio, el suelo cedió antes que las viviendas colapsaran. Esta vez, la respuesta llegó a tiempo. Con recursos históricos, planificación técnica y un enfoque que mira más allá de la emergencia, el desafío ahora es ejecutar bien, rápido y con la comunidad al centro.
Porque cuando el problema está bajo tierra, la solución —inevitablemente— debe construirse con firmeza desde arriba.







