ALERTA EPIDEMIOLÓGICA EN BOLIVIA POR INFLUENZA H3N2: GOBIERNO ACTIVA DEFENSAS ANTE “LA GRIPE QUE NO SE VE PERO SE SIENTE”

En un momento en que el hemisferio sur comienza a respirarse más frío y las calles se llenan de actividad por las fiestas de fin de año, Bolivia ha encendido las alarmas sanitarias con una declaración que trasciende fronteras: alerta epidemiológica nacional por influenza A H3N2. No se trata de alarma descontrolada ni de caos en hospitales, sino de una estrategia anticipatoria destinada a proteger la salud pública en medio de una creciente preocupación regional por esta variante viral que ha puesto en vilo a países vecinos.
La decisión fue anunciada oficialmente por la vocera presidencial Carla Faval en conferencia de prensa, quien subrayó que el país no enfrenta una situación sanitaria fuera de control, pero sí un escenario que exige precaución, vigilancia y presencia activa del Estado. Por instrucción del presidente Rodrigo Paz, las autoridades han activado controles reforzados en aeropuertos, fronteras y puntos de alto riesgo, además de intensificar la vigilancia epidemiológica en todo el territorio.
Una medida preventiva ante una amenaza latente
La ministra de Salud, Marcela Tatiana Flores, explicó que esta alerta busca anticipar la protección contra un virus que ha generado preocupación internacional, incluso por su presencia en países vecinos del continente. Para las autoridades bolivianas, no se trata de esperar a una crisis para actuar, sino de activar mecanismos de detección temprana y respuesta inmediata que permitan identificar y contener casos antes de que saturen los servicios de salud.
Aunque en Bolivia hasta la fecha se reportan 27 casos confirmados de influenza A H3N2 en 2025, ninguno de ellos corresponde a la llamada variante K, una mutación del virus que se ha observado en otros países y que tiene una mayor capacidad de transmisión, aunque no mayor letalidad, según los expertos. La circulación de H3N2 en el país es real, pero las autoridades recalcaron que aún no se ha detectado la variante K dentro de los casos bolivianos.
El país en alerta, no en pánico
Lejos de escenarios catastróficos, la alerta epidemiológica es una estrategia de gestión de riesgo proactiva, explicó Flores, que permite priorizar atención médica, fortalecer la vigilancia y movilizar recursos logísticos para asegurar disponibilidad de insumos, medicamentos y vacunas. Esta postura preventiva difiere de la reacción tardía que caracteriza brotes descontrolados, y pone a Bolivia en la línea de altos estándares de preparación sanitaria.
Entre los grupos que recibirán atención prioritaria están niños, adultos mayores y personas con enfermedades de base, categorías más vulnerables a complicaciones respiratorias. Además, la alerta agiliza los procesos de distribución de vacunas y refuerza la comunicación entre las autoridades de salud, migración y seguridad.
Vacunas en el centro de la estrategia
Mientras la alarma no se traduce en un aumento súbito de hospitalizaciones, las campañas de vacunación continúan con fuerza. Las dosis disponibles en todos los centros de salud están siendo administradas y, de acuerdo con las autoridades, se está gestionando un nuevo lote de vacunas específicas que se espera lleguen alrededor de 15 de enero de 2026 gracias a la cooperación con la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y apoyo del Ministerio de Economía y Finanzas.
Aunque la vacuna aplicada protege contra distintos tipos de influenza, incluidos A H1N1 y A H3N2, las autoridades enfatizan que la inoculación sigue siendo la herramienta más eficaz para reducir cuadros graves, hospitalizaciones y posibles complicaciones, incluso frente a variantes emergentes.
Vigilancia y recomendaciones para la población
Las cifras oficiales también reflejan provincia por provincia: en La Paz se informaron 34 casos de influenza AH3N2 sin presencia de la subvariantes K, lo que demuestra la circulación activa del virus pero también la capacidad de detección y monitoreo que las autoridades están desplegando.
Ante esto, las recomendaciones al público incluyen:
- acudir a centros de salud ante síntomas respiratorios,
- uso de mascarilla en caso de tos o estornudos,
- lavado frecuente de manos y correcta etiqueta de la tos, y
- la ventilación de espacios cerrados para reducir contagios.
Más allá de Bolivia: una alerta regional
El llamado de las autoridades bolivianas se inscribe en un contexto regional donde países como Perú también han activado alertas epidemiológicas por la H3N2, lo que refleja un patrón de preocupación en la región ante la llamada “súper gripe”. La vigilancia epidemiológica conjunta y las estrategias preventivas buscan amortiguar el impacto durante las épocas de mayor circulación viral.
Prevención activa en tiempos de incertidumbre
Bolivia no ha esperado a que la enfermedad se convierta en un problema grave para declarar la alerta epidemiológica. En lugar de ello, ha elegido una ruta preventiva que refuerza vigilancia, vacunación y atención prioritaria a quienes más lo necesitan, sin declarar una emergencia sanitaria que agite el miedo, pero sí una vigilancia responsable que busca mantener la salud pública bajo control en un escenario donde el virus circula, evoluciona y exige preparación.







