
En un emotivo cierre que celebró 102 años de historia, la comunidad de El Morro realizó la tradicional quema del personaje simbólico frente al mar. El evento, que marcó el fin de las vacaciones y el inicio de un nuevo ciclo, destacó por su alta convocatoria y un renovado compromiso con la limpieza del entorno.
El histórico barrio El Morro de Iquique vivió este domingo una jornada de profunda identidad y tradición. Con una asistencia que superó las tres mil personas, se llevó a cabo la quema del Rey Momo en Playa Bellavista, rito que pone fin al Carnaval Morrino, una de las festividades más emblemáticas de la capital regional con 102 años de trayectoria.
Un rito centenario frente al mar
La jornada final comenzó alrededor de las 15:30 horas con un colorido pasacalle compuesto por diversas comparsas que recorrieron las calles del tradicional barrio iquiqueño. El desfile sirvió para despedir al gran Rey Momo antes de su traslado a la playa, donde pasadas las 17:00 horas fue consumido por las llamas como una «ofrenda al mar por todo lo que nos ha entregado«, según explicó Rodrigo Malagarriga, presidente del Club Unión Morro.
Para los asistentes, este acto simboliza no solo el término de la fiesta, sino el inicio de una nueva etapa cargada de energías ante el retorno a las actividades laborales y académicas que coincide con el inicio de la cuaresma.
Elección popular y compromiso ambiental
Este año, la figura del Rey Momo recayó en Juanito Cerda, dueño de la botillería «El Caserón«, quien fue elegido mediante una estrecha votación popular en el sitio web del carnaval, alcanzando 1.200 de los más de 3.000 votos emitidos. El proceso de elección ha evolucionado con el tiempo: si antiguamente se elegía al vecino «más travieso«, hoy se busca reconocer a quien mejor representa la identidad y participación activa en la comunidad morrina.
Además de la masiva convocatoria en eventos deportivos y culturales durante todo el verano, esta edición destacó por su enfoque ecológico. La organización repartió cerca de mil bolsas de basura entre los asistentes para asegurar que el barrio y la playa quedaran limpios tras la celebración.
Historias de vida en el barrio
La quema del Rey Momo es un evento transversal que une generaciones. Ejemplo de ello es Juanita Véliz, profesora jubilada de 87 años e hija de uno de los fundadores del Club Unión Morro, quien llegó a las 7 de la mañana a Playa Bellavista para asegurar su lugar. «Desde pequeña mi padre me llevaba al Carnaval; hoy vengo con mi familia a mantener viva esta tradición», relató emocionada la vecina nacida y criada en el sector.







