
La ambiciosa iniciativa parlamentaria pretende fusionar las plataformas de Carabineros, Bomberos, el SAMU y seguridad municipal para optimizar la geolocalización y reducir los tiempos de respuesta. No obstante, legisladores alertan que el plan se encuentra estancado y sin urgencia en el Congreso Nacional.
Frente a situaciones de alta complejidad, accidentes de tránsito o catástrofes, cada segundo cuenta. Con el firme propósito de modernizar los estándares de reacción en el país, el Congreso Nacional reactivó el debate sobre un proyecto de ley que busca crear un sistema único de atención de emergencias en Chile, similar al afamado 911 utilizado en Estados Unidos.
La iniciativa, denominada técnicamente como Sistema Nacional de Protección Ciudadana, apunta a reunir en una sola base operativa a organismos históricos como Carabineros, Bomberos, el Servicio de Atención Médica de Urgencia (SAMU) y los diversos equipos de seguridad comunal. El objetivo central es facilitar de manera drástica el acceso de la ciudadanía a los servicios públicos de asistencia y erradicar la dispersión de esfuerzos institucionales.
Adiós al 131, 132 y 133: Hacia la omnicanalidad de la asistencia
En la actualidad, el ecosistema de respuesta ante crisis opera de manera fragmentada: los usuarios deben recordar e identificar números específicos como el 131 para el SAMU, el 132 para Bomberos o el 133 para Carabineros. Este modelo, según expertos, genera confusión e incertidumbre en la población en momentos de alta vulnerabilidad, dado que muchos ciudadanos desconocen a qué institución telefonear dependiendo del tipo de siniestro.
La nueva propuesta legislativa pretende subsanar esta brecha implementando un número único de contacto general. No obstante, el ministro de Seguridad Pública, Martín Arrau, durante una detallada exposición ante la Comisión de Seguridad del Senado, advirtió que la modernización no debe limitarse a una simple central telefónica.
«Tenemos que avanzar hacia allá. Es una cosa que siempre se ha prometido, digamos que hay que sacarlo adelante, pero también hay que pensar en un sistema que no sea solamente vía llamada telefónica«, argumentó el secretario de Estado tras presentar el Plan Operativo de Seguridad Pública.
Arrau añadió que, dado que gran parte de las interacciones actuales ocurren mediante soportes digitales, el nuevo sistema debe integrar de manera obligatoria redes sociales y otras plataformas de comunicación. «El integrar todos los sistemas de emergencia nos permite fiscalizar, controlar, gestionar y coordinar mejor todos estos mecanismos», sentenció.
Geolocalización inmediata: El beneficio de los países desarrollados
Uno de los mayores impactos positivos del «911 chileno» radicaría en la drástica reducción de los tiempos de respuesta mediante el uso de herramientas tecnológicas avanzadas como la geolocalización. Al ingresar una alerta, la plataforma identificará de forma instantánea la ubicación del afectado, coordinando de inmediato con el organismo técnico o municipal que posea la capacidad de arribar más rápido al sitio del suceso.
Respaldando la iniciativa, el docente con magíster en Gobierno de la Universidad Autónoma, Claudio Iturriaga, remarcó que esta transformación estructural se alinea con la experiencia internacional exitosa. «El número único es la forma en que los países desarrollados han abordado esta problemática. Esto permite no solo abordar la emergencia en el menor tiempo posible, sino que además le permite al ciudadano evitar estar recordando una serie de números cuando la crisis está ocurriendo», analizó el especialista.
Una tramitación congelada y definiciones pendientes
Pese al consenso técnico sobre sus beneficios, el proyecto arrastra un complejo historial de postergaciones. No se trata de una idea inédita; intentos de unificación similares fueron impulsados en administraciones previas sin lograr ver la luz.
El senador Juan Luis Castro alzó la voz respecto al actual estado de la ley, acusando una evidente falta de dinamismo político por parte del Ejecutivo:
«El sistema de protección ciudadana es una iniciativa del anterior gobierno que ingresó en octubre pasado. Se avanzó bastante en el trámite, pero el actual gobierno lo ha dejado semi abandonado porque no se le ha dado ninguna urgencia«, fustigó el parlamentario.
A la par con la urgencia legislativa, el debate técnico aún debe resolver nudos críticos de alta relevancia para su implementación real. Entre ellos destaca definir con exactitud cuál será el número concreto que adoptará Chile, determinar el costo financiero total del despliegue logístico, especificar qué organismo institucional estará a cargo de administrar la megacentral de datos y coordinar operativamente la fusión de los sistemas de telecomunicaciones de los cuerpos de socorro a lo largo de todo el territorio nacional.




