
Un informe del ente contralor detectó que la institución operó sin camiones scanner en puntos estratégicos durante más de un año. Además, se evidenció que apenas se fiscaliza el 1,47% de las importaciones, dejando una «puerta abierta» al contrabando de mercancías y al ingreso de sustancias ilícitas por el Puerto y la Zona Franca.
La seguridad de la frontera norte de Chile ha quedado bajo una severa lupa. El Informe Final N°16 de 2026 de la Contraloría Regional de Tarapacá expuso una serie de irregularidades y deficiencias críticas en la Dirección Regional de Aduanas de Iquique (DRAI), advirtiendo que la falta de equipamiento y los bajos niveles de control exponen al país al riesgo de no detectar ingresos masivos de drogas y armas.
El «apagón» tecnológico en puntos estratégicos
Uno de los hallazgos más alarmantes del documento es la carencia de tecnología de inspección no intrusiva. Según la auditoría, entre enero de 2024 y marzo de 2025, la Aduana de Iquique no contó con equipamiento de manera permanente en zonas clave como el Puerto de Iquique, la Avanzada de El Loa y la Zona Franca.
Incluso cuando se disponía de tecnología, el informe comprobó que no se utilizó toda la capacidad de los equipos por falta de operatividad, lo que impidió realizar fiscalizaciones eficaces. Esta situación cobra relevancia considerando que el puerto y la Zofri son las principales puertas de entrada de mercancías al Cono Sur.
Cifras críticas: Menos del 2% de control en importaciones
La Contraloría puso cifras al frágil control fronterizo. De las 74.827 operaciones de importación registradas en el periodo analizado, la DRAI solo controló el 1,47% (apenas 1.099 operaciones). De ese pequeño universo, 257 casos correspondieron únicamente a revisiones de papeles (validaciones documentales) y no a inspecciones físicas de la carga.
Respecto a las exportaciones, si bien el porcentaje sube a un 45,8%, el ente contralor detectó inconsistencias graves en los registros: fiscalizaciones marcadas «sin observación» que luego aparecían con mercancía retenida, o denuncias mal formuladas, lo que sugiere una supervisión inadecuada de los procesos.
Incautaciones récord, pero con fallas de trazabilidad
Si bien el informe reconoce que las incautaciones anuales subieron de 616 a 972 entre 2020 y 2024, critica la falta de un registro sistematizado que permita clasificar y caracterizar los decomisos. Durante el periodo, se incautaron 16.784 kilos de sustancias ilícitas (principalmente cannabis, cocaína y éxtasis) y 405 toneladas de precursores químicos.
Sin embargo, el 68% de estos hallazgos se concentran solo en la Avanzada de El Loa, evidenciando un «vacío» de efectividad en el Puerto y otros ingresos, donde la falta de camiones scanner facilita el ocultamiento de ilícitos.
Riesgos de colusión y falta de análisis
Para la Contraloría, la institución no está incorporando variables clave en su análisis de riesgos. Al no existir un seguimiento estricto de la labor de los funcionarios, el informe advierte que se incrementa el riesgo de conductas irregulares o negligentes, facilitando el contrabando y impidiendo detectar oportunamente posibles vínculos de colusión entre funcionarios y usuarios fiscalizados.
Instrucciones urgentes y envío al Ministerio de Seguridad
Ante la gravedad de los hechos, la Contraloría instruyó a la Dirección Regional de Aduanas a:
- Gestionar con urgencia ante el Gobierno Regional la compra de máquinas industriales móviles de rayos X.
- Cumplir estrictamente el Plan de Fiscalización 2026.
- Supervisar y actualizar sus sistemas informáticos para garantizar la trazabilidad de cada decomiso.
Dada la relevancia para el orden público, el informe fue remitido directamente al Ministerio de Seguridad para que se tomen medidas de carácter nacional ante la vulnerabilidad detectada en la principal plataforma comercial del norte chileno.




