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GOLPE EN LA CÚPULA DEL PODER: CAE VLADIMIR PADRINO, EL GENERAL QUE SOSTUVO AL CHAVISMO DURANTE 12 AÑOS

La salida del histórico ministro de Defensa ocurre semanas después de la captura de Nicolás Maduro y en un contexto de purga política que ya suma al menos 12 altos funcionarios desplazados del aparato estatal venezolano.

Caracas no duerme. No desde enero. No desde aquella madrugada en que helicópteros, operaciones especiales y un nombre —Nicolás Maduro— desapareció del poder en cuestión de horas.

Y ahora, dos meses después, otro nombre cae.

El del hombre que durante más de una década sostuvo el andamiaje militar del régimen: Vladimir Padrino López.

Su salida no fue un simple cambio de gabinete. Fue una señal. Un quiebre. Una advertencia.

El día en que el “primer soldado” fue removido

La orden llegó sin ceremonia militar, sin desfile, sin honores. Solo un mensaje breve, publicado en canales oficiales por la hoy presidenta encargada, Delcy Rodríguez:

“Agradecemos su lealtad a la Patria”.

Una frase diplomática para encubrir lo evidente: el fin de un ciclo.

Padrino López, de 62 años, llevaba más de 11 años como ministro de Defensa —desde octubre de 2014—, convirtiéndose en el jefe militar más longevo y poderoso de la historia reciente venezolana.

No era solo un ministro. Era el garante de la lealtad de las Fuerzas Armadas al chavismo. El hombre que sobrevivió a protestas masivas, intentos de alzamiento, sanciones internacionales y una economía colapsada.

Hasta ahora.

La cifra que explica todo: 3 de enero de 2026

Hay una fecha que atraviesa toda esta historia: 3 de enero de 2026.

Ese día, una operación militar de Estados Unidos terminó con la captura de Maduro, quien hoy enfrenta cargos por narcotráfico en territorio estadounidense.

La caída del líder dejó expuesto algo más profundo: la fragilidad del sistema que Padrino debía proteger.

Desde entonces, el desgaste fue inevitable.

Informes internacionales ya hablaban de “descontento brutal” dentro de la cúpula militar, cuestionando su permanencia tras el fracaso en la defensa del país.

Su destitución, dicen analistas, no es sorpresa. Es consecuencia.

El reemplazo: inteligencia, control y mano dura

En su lugar fue nombrado el general Gustavo González López, un hombre con perfil completamente distinto.

No viene del campo de batalla. Viene de las sombras.

Ex jefe de inteligencia, ex director del SEBIN y de la temida contrainteligencia militar, González López es conocido por su rol en la represión de protestas y por sanciones internacionales por violaciones a los derechos humanos.

Su ascenso no es casual.

Es, según fuentes internacionales, parte de una estrategia de Rodríguez para consolidar el control interno del poder militar con un círculo de máxima confianza.

No se trata de abrir el sistema.
Se trata de cerrarlo mejor.

El expediente que persigue a Padrino

Pero la caída del general no solo es política. También es judicial.

Sobre Padrino pesa una acusación que trasciende fronteras:

  • Cargos por narcotráfico en Estados Unidos
  • Investigaciones en múltiples países
  • Una recompensa de 15 millones de dólares por su captura

Según fiscales estadounidenses, habría participado en conspiraciones para transportar cocaína utilizando aeronaves registradas en EE.UU.

Un expediente que sigue abierto.
Y que no se cierra con su salida del cargo.

La reconfiguración del poder: 12 figuras fuera

La destitución no ocurre en aislamiento.

Forma parte de una purga más amplia: al menos 12 altos funcionarios ligados al antiguo círculo de Maduro han sido desplazados en las últimas semanas.

Ministerios clave, seguridad, infraestructura, inteligencia.

Todo está siendo rediseñado.

El mensaje hacia dentro del régimen es claro: nadie es intocable.

La mirada internacional: entre presión y escepticismo

Desde Washington hasta Bruselas, la lectura es fría.

El cambio de Padrino por González López no implica necesariamente una apertura democrática, sino más bien una reorganización del poder bajo nuevas lealtades.

Al mismo tiempo, el gobierno interino ha iniciado contactos con Estados Unidos en temas sensibles: petróleo, sanciones y liberación de presos políticos.

Una negociación en marcha.
Pero sin garantías.

El final de una era… o el comienzo de otra

Durante años, Padrino fue descrito como el “segundo hombre más poderoso de Venezuela”. Controló puertos, distribución de alimentos, logística militar. Fue, en la práctica, el equilibrio entre poder civil y armado.

Hoy, ese equilibrio se rompe.

Su salida marca el cierre de una era.
Pero no necesariamente el inicio de una transición.

Porque en Caracas, hoy más que nunca, el poder no desaparece.

Solo cambia de manos.

Belén Pavez G., Periodista y Locutora. Licenciada en Comunicación Social. Productora general y Directora de prensa en Vilas Radio. Música y Cat lover.

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