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OBISPO DE IQUIQUE LLAMA A LA COMUNIDAD A VIVIR UNA CUARESMA DE CONVERSIÓN PROFUNDA

Con la llegada del Miércoles de Ceniza, la Iglesia Católica de Tarapacá inició formalmente el tiempo de Cuaresma 2026. En este marco, el Obispo de Iquique, Isauro Covili Linfati, emitió un mensaje pastoral donde profundiza en el sentido litúrgico de este periodo, el cual se extenderá hasta el 29 de marzo con la celebración del Domingo de Ramos.

Es así como el Obispo de Iquique, monseñor Isauro Covili, a través de su mensaje episcopal se enfoca en la necesidad de un «regreso al corazón». Donde propone que la Cuaresma sea un espacio de reflexión que supere lo meramente ritual, invitando a la comunidad tarapaqueña a buscar una conversación auténtica que permita mirar la vida con profundidad.

En esa línea, monseñor Isauro Covili Linfati, expresó que «es un tiempo de escucha de la Palabra de Dios, tiempo de conversión, de preparación y de memoria del bautismo, tiempo para vivir la práctica de la misericordia y el perdón».

Un punto relevante de su escrito es el llamado a redescubrir la reconciliación. El prelado observa con preocupación cómo el sacramento de la confesión ha sido relegado, invitando a los fieles a verlo no como un juicio, sino como un encuentro festivo con la misericordia del Padre para sanar las heridas del alma.

El prelado, puntualizó que «es un sacramento que muchos han abandonado, tal vez por el ritmo de la vida actual, tal vez por no comprender que es el lugar de la fiesta y del encuentro con el Padre que nos perdona y nos devuelve la alegría de vivir».

Durante este itinerario espiritual, el prelado enfatiza que la preparación para la Pascua requiere poner a Dios en el centro. A través de la escucha de la Palabra, se llama a los fieles a desarrollar una sensibilidad mayor ante los desafíos del territorio y el clamor de los sectores más desprotegidos, así como el cuidado del medio ambiente.

Así también, el Obispo de Iquique, invitó a “hermanos a vivir este tiempo de Cuaresma, como un tiempo especial para volver a poner a Dios en el centro de nuestra vida personal, para que desde ahí podamos mirar la vida con profundidad, permitiendo que la Palabra de Dios y el clamor de los que sufren, y el grito de la tierra, nuestra casa común, modele nuestra mentalidad».

En síntesis, el documento recalca que las prácticas de la oración, el ayuno y la limosna deben ser herramientas para robustecer el espíritu y la cohesión social. El objetivo es que este tiempo de penitencia se traduzca en signos visibles de misericordia, preparando a la región para el compromiso con la fraternidad mediante gestos solidarios concretos.

Finalmente, el obispo de Iquique, destacó que «como signo concreto de la práctica del ayuno y la abstinencia cuaresmal, los invito a vivir intensamente la solidaridad, participando con compromiso y generosidad en la campaña de la Cuaresma de Fraternidad organizada por la Iglesia chilena».

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