
La Región de Tarapacá se posiciona como la zona con la mayor tasa de expulsiones y cancelaciones de matrícula del país, según un reciente informe del Observatorio de Derechos de la Defensoría de la Niñez, que analizó los registros entre 2018 y junio de 2025.

El estudio revela que las sanciones disciplinarias han aumentado de forma sostenida en los últimos años y que una parte importante de los estudiantes afectados no logra reinsertarse en el sistema educativo, quedando fuera de la escuela por períodos prolongados.
De acuerdo con el reporte, durante 2025 Tarapacá alcanzó una tasa de 0,75 expulsiones por cada mil estudiantes matriculados, lo que se traduce en 66 niños, niñas y adolescentes excluidos del sistema escolar, cifra superior al promedio nacional.
TARAPACÁ Y EL NORTE CONCENTRAN LOS MAYORES REGISTROS
El análisis territorial evidenció que las regiones del norte del país concentran las tasas más altas de expulsiones escolares, siendo Tarapacá la que muestra el mayor incremento en comparación con años anteriores.

Entre el primer semestre de 2024 y 2025, la región pasó de 36 a 66 expedientes, lo que representa un aumento significativo en la aplicación de estas medidas. Junto a Tarapacá, también presentan alzas Arica y Parinacota, Antofagasta, Atacama y Biobío.
A nivel nacional, el número total de procedimientos de expulsión y cancelación de matrícula llegó a 7.574 casos entre 2018 y junio de 2025, alcanzando su punto más alto durante 2024.
IMPACTO EN NIÑOS Y ADOLESCENTES
Uno de los aspectos más preocupantes del informe es lo que ocurre después de la expulsión. La Defensoría de la Niñez advierte que un 12% de los estudiantes sancionados no logra reinsertarse en el sistema educativo, lo que equivale a cerca de 180 niños y adolescentes que permanecieron fuera de la escuela en 2023.
El organismo sostiene que estas medidas no solo interrumpen el proceso educativo, sino que constituyen una vulneración al derecho a la educación, afectando especialmente a jóvenes con trayectorias marcadas por situaciones de vulnerabilidad.

El Defensor de la Niñez, Anuar Quesille, señaló que cuando un estudiante es expulsado sin alternativas reales de acompañamiento, se incrementan los riesgos de exclusión social y deterioro de su bienestar, ya que la escuela cumple un rol clave como espacio de protección y contención.
Asimismo, indicó que los datos muestran una concentración de expulsiones en determinados establecimientos y que los adolescentes de enseñanza media son los más afectados, aunque también se registran cifras relevantes en educación básica, especialmente entre sexto y octavo año.
LLAMADO A REFORZAR PREVENCIÓN Y ACOMPAÑAMIENTO
El informe fue remitido al Ministerio de Educación y a la Superintendencia de Educación con el objetivo de revisar las prácticas disciplinarias aplicadas en los establecimientos.
La Defensoría hizo un llamado a fortalecer la prevención, la mediación escolar y el acompañamiento psicosocial, priorizando estrategias que eviten la desvinculación definitiva de los estudiantes del sistema educativo.
Finalmente, el organismo recalcó que el aumento sostenido de expulsiones, especialmente en regiones como Tarapacá, evidencia la necesidad urgente de políticas públicas orientadas a proteger el derecho a la educación y reducir los factores de exclusión escolar.







