
Una grave denuncia por obstrucción a la investigación sacude a la zona norte tras el fallecimiento de la aspirante a oficial, Paz Ormazábal Moscoso. Aunque la policía civil calificó inicialmente el hecho como un suicidio, la familia de la joven interpuso una querella criminal que revela anomalías procedimentales y profundas contradicciones en la cronología oficial. El libelo exige que la Fiscalía indague el hecho como un homicidio ocurrido en el inmueble de su expareja, el también funcionario Felipe Cerda Rivas.
Según publicó El Mostrador, la acción legal cuestiona que no existan registros visuales básicos de la escena pese a la formación técnica de quienes asistieron al procedimiento. La querella criminal presentada por la familia manifestó que es inaudito que “ni los funcionarios de la Brigada de Homicidios de la PDI, quienes primeramente trabajaron el sitio del suceso, ni los funcionarios de LABOCAR, que arribaron posteriormente, hayan fotografiado el dormitorio en donde se encontraba la fallecida, ni tampoco a la propia fallecida”.
En cuanto a la omisión de pruebas gráficas, el documento judicial destaca cómo esto entorpece gravemente el esclarecimiento del caso. La acción judicial de la familia Ormazábal sostuvo que dicha falta de diligencia “impidió contar con una imagen que documente de manera fehaciente dicha postura, la disposición de la habitación, el proyectil encontrado o de cualquier otro aspecto relevante que podría haberse registrado en el sitio del suceso”. Estas fallas han obligado a recurrir a cámaras de seguridad privadas para reconstruir la verdadera cronología de los hechos.
Sobre la mecánica del disparo, los peritajes médicos siembran dudas sobre la posibilidad de que la herida fuera autoinfligida. El informe de autopsia del Servicio Médico Legal manifestó que el proyectil ingresó por la región retroauricular izquierda, dificultando la tesis de la autoeliminación. El documento médico aseveró que “esto refuerza la improbabilidad de que el disparo haya sido autoinfligido, ya que percutar un disparo en la zona retroauricular izquierda utilizando ambas manos resulta extremadamente complejo y poco plausible en un contexto de suicidio”.
Finalmente, la querella resalta que la trayectoria balística no coincide con los patrones comunes registrados en estos incidentes. La familia manifestó que la forma en que penetró la bala es inusual para quien decide terminar con su vida. El libelo concluyó que “dicha trayectoria de entrada descrita en el informe de autopsia no es una forma común de quienes deciden suicidarse utilizando un arma. Normalmente, se sabe que los disparos suicidas se realizan con el revólver dentro de la boca, apuntando hacía el cerebro, o, con el revólver apuntando desde afuera a la sien de la persona”.







