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SIN MESAS Y SIN GENTE: LA DECISIÓN QUE VACIÓ LOS VERDES Y GOLPEA AL EMPLEO LOCAL

Donde antes había filas, hoy sobra el espacio. Sin mesas, sin desayunos y con locales a medio funcionar, el histórico sector gastronómico de Los Verdes enfrenta una caída abrupta en ventas, pérdida de empleos y un verano que —según los propios locatarios— ya está prácticamente perdido.

Crónica desde el lugar

Son las 10:15 de la mañana y el sol cae sin tregua sobre el sector de Los Verdes, con una temperatura que bordea los 29 a 30 grados. El calor aprieta, pero no es eso lo que llama la atención. Lo que golpea de frente es el vacío.

El lugar que durante décadas fue sinónimo de desayunos marinos, sándwiches de pescado recién frito, té caliente y conversaciones de verano, hoy luce irreconocible. Las mesas y sillas desaparecieron, y con ellas, la gente. En su lugar, algunos locales intentan sobrevivir con tacatacas improvisados, mientras uno que otro cliente aislado come en silencio. Un ceviche cuesta $4.000. El problema no es el precio: es la ausencia total de público.

“Un lunes a esta hora esto estaba lleno. Hoy no hay nadie”, repiten los locatarios, mirando un espacio que parece detenido en el tiempo.

“Perdimos todo el verano”

El impacto es directo y brutal. Los comerciantes no dudan en decirlo:

“Desde que nos quitaron las mesas, las ventas se fueron al suelo. Perdimos todo el verano”, señala uno de los trabajadores, sin rodeos.

Los Verdes funcionaban como un punto de consumo rápido pero presencial. La gente venía a sentarse, a desayunar tranquilo, a compartir. El formato “para llevar” nunca fue el corazón del sector, y hoy esa transformación forzada está pasando la cuenta.

Otra trabajadora lo explica con resignación:

“La gente está acostumbrada a sentarse. Sin mesas, ya no vienen. Las ventas bajaron tanto que hubo compañeros que quedaron sin trabajo”.

Cesantía en aumento

El golpe no es solo económico para los dueños. También lo es para los trabajadores. Según los propios locatarios, al menos tres personas por local han quedado sin empleo. En un sector compuesto por ocho puestos, eso se traduce en más de 20 personas cesantes, solo en este punto del borde costero.

Una cifra que se suma a un contexto ya complejo: Iquique continúa liderando los índices de desempleo, y esta situación amenaza con profundizar una crisis laboral que golpea con especial dureza al comercio local.

“Yo llevo dos años trabajando acá. Sin mesas esto ya no da. Después del verano va a ser peor. Estoy pensando incluso en irme”, comenta una trabajadora extranjera, visiblemente afectada.

¿Por qué no pueden volver las mesas?

El conflicto tiene un trasfondo sanitario y administrativo. Según explican los propios locatarios, la autoridad estableció dos exigencias clave para permitir la reinstalación del mobiliario:

  1. Construcción de baños reglamentarios (damas, varones y personal).
  2. Implementación de un sistema de tratamiento de aguas mediante un pozo sanitario.

El problema es el timing. Las obras comenzaron, el pozo ya existe, pero la construcción de los baños requiere intervenciones mayores y tiempo. Tiempo que, según los comerciantes, no se tuvo en cuenta al momento de ordenar el retiro de las mesas, justo en plena temporada estival.

“¿Por qué no esperar marzo?”, se preguntan. La decisión, aseguran, llegó cuando el verano ya estaba en marcha y el flujo turístico en su punto más alto.

Locales abiertos que parecen cerrados

El efecto visual es demoledor. Algunos puestos siguen funcionando, pero parecen cerrados. Otros derechamente bajaron la cortina. Donde antes había ruido, movimiento y olor a mar, hoy hay silencio y espacios vacíos.

Un cliente ocasional, iquiqueño, lo resume así:

“Yo vengo de paso, así que compro igual. Pero esto claramente los perjudica a ellos. Ojalá puedan volver las mesas”.

Un sector histórico en pausa

Los Verdes no son solo un conjunto de locales: son parte del imaginario gastronómico y cultural de la ciudad. Por años fueron parada obligada de turistas y vecinos. Hoy, ese símbolo aparece debilitado, atrapado entre exigencias administrativas y una realidad económica que no espera.

Mientras las soluciones avanzan lentamente y el verano sigue corriendo, el sector permanece en una especie de hibernación forzada, con trabajadores cesantes, ventas desplomadas y una pregunta que se repite entre los locatarios:

¿Quién responde por un verano perdido?

Por ahora, el sol sigue brillando con fuerza sobre Los Verdes. Pero abajo, en los locales sin mesas, el panorama es cualquier cosa menos luminoso.

Belén Pavez G., Periodista y Locutora. Licenciada en Comunicación Social. Productora general y Directora de prensa en Vilas Radio. Música y Cat lover.

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