
El endeudamiento de los hogares volvió a deteriorarse al cierre de 2025. De acuerdo con el 51° Informe de Deudores Morosos elaborado por la Universidad San Sebastián (USS) y Equifax, 3.966.866 personas registraban deudas impagas entre octubre y diciembre, marcando el primer aumento significativo tras dos años de retroceso en la morosidad.
La tasa nacional de morosidad llegó al 25,2%, mientras que la deuda total impaga alcanzó los US$10.708 millones, equivalente al 2,95% del PIB, lo que evidencia una presión creciente sobre la economía familiar y un escenario de mayor vulnerabilidad financiera.
Más preocupante aún, el monto promedio por persona morosa subió a $2.459.599, confirmando que las deudas están creciendo más rápido que la cantidad de personas que caen en mora.
CRECEN LAS DEUDAS MÁS ALTAS Y SE AGRAVA EL RIESGO FINANCIERO
El mayor deterioro se concentró en los tramos de mayor endeudamiento. Las personas con deudas superiores a los $3 millones aumentaron en 7,3% durante el último año, alcanzando a 653.691 personas, cifra que refleja una expansión del problema hacia obligaciones de mayor volumen y más difíciles de regularizar.
Según explicó el decano de la Facultad de Economía de la USS, Alejandro Weber, este fenómeno está vinculado a un escenario donde el crédito volvió a expandirse sin que los ingresos lo hicieran al mismo ritmo. “El sistema financiero se ha vuelto más flexible, pero los hogares siguen con dificultades para generar ingresos suficientes, lo que eleva el riesgo de incumplimiento”, advirtió.
Durante 2025, el crédito de consumo llegó al 6,4% del PIB, con un incremento cercano a $437 mil millones en apenas seis meses, mientras el desempleo se mantuvo elevado, alcanzando el 8,4% en noviembre, lo que debilitó la capacidad de pago de miles de familias.
El único segmento que mostró una reducción fue el de moras inferiores a $100 mil, con una baja de 3,6%, lo que sugiere que el problema se está desplazando hacia deudas más grandes y estructurales.
LA MOROSIDAD AVANZA EN TODOS LOS GRUPOS SOCIALES
El informe reveló que el fenómeno ya no se concentra solo en los sectores más vulnerables. Todos los grupos socioeconómicos registraron aumentos en el número de personas morosas, incluido el segmento ABC1, que creció un 3,2%, llegando a más de 380 mil personas.
No obstante, los sectores D y E siguen concentrando el mayor volumen de afectados, con más de dos millones de personas en situación de incumplimiento.
Desde el punto de vista de la carga financiera, el impacto es más severo en los hogares de menores ingresos:
- En el grupo E, la deuda morosa equivale a cinco veces el ingreso mensual.
- En el grupo D, alcanza 3,3 veces el ingreso mensual.
En contraste, el segmento ABC1 presenta una carga menor en proporción a sus ingresos, aunque con montos absolutos considerablemente más altos.
RETAIL LIDERA EL DETERIORO Y CRECEN LOS NUEVOS MOROSOS
Por sector económico, la banca concentra el mayor volumen de deuda impaga, con US$4.996 millones, seguida por el retail con US$2.808 millones. Sin embargo, este último fue el que mostró el mayor deterioro relativo, con un aumento anual de 18,3% en su mora.
Otro dato inquietante es el fuerte crecimiento de los llamados “nuevos morosos”. Las personas que no tenían deudas impagas el año anterior aumentaron en 21,7%, incorporando a más de 51 mil nuevos deudores al sistema.
Este fenómeno sugiere que la morosidad ya no es solo un problema heredado de crisis pasadas, sino que está captando a nuevos hogares que hasta ahora habían logrado mantenerse al día en sus compromisos financieros.
El informe concluye que, si el mercado laboral no muestra señales claras de recuperación y el crédito continúa expandiéndose, la presión sobre los hogares podría intensificarse durante 2026, aumentando el riesgo de un deterioro más profundo en la salud financiera de la población.







