
Un incendio estructural de gran magnitud encendió las alarmas la noche del sábado en pleno sector urbano de Iquique, obligando al despliegue total del Cuerpo de Bomberos y dejando tres viviendas gravemente afectadas, una persona postrada evacuada de urgencia y una larga reflexión sobre los riesgos que enfrenta la ciudad cuando las emergencias chocan con la congestión y la aglomeración.
El reloj marcaba las 21:32 horas
Cuando las primeras sirenas rompieron la calma nocturna, el fuego ya avanzaba con rapidez en la intersección de 12 de Febrero con Piloto Pardo. Las llamas, alimentadas por abundante material combustible al interior de las viviendas, se propagaron con fuerza y obligaron a activar una alarma de incendio mayor.
En minutos, todas las compañías de Bomberos de Iquique estaban en camino. El balance del despliegue fue contundente: cerca de 22 unidades de emergencia y alrededor de 80 voluntarios trabajaron intensamente para evitar que el siniestro se transformara en una tragedia aún mayor.

Vehículos, ferias y una ciudad que no da espacio a la emergencia
Sin embargo, el combate contra el fuego no comenzó de inmediato. Las primeras maniobras se vieron seriamente dificultadas por un problema que, según Bomberos, se repite una y otra vez en distintos puntos de la ciudad.
“Una de las principales complicaciones fue la gran cantidad de vehículos estacionados en el sector, lo que impidió en los primeros minutos el correcto posicionamiento de las unidades”, explicó el comandante del Cuerpo de Bomberos de Iquique, Jorge Medina.
El oficial fue enfático en advertir que este escenario es habitual, especialmente en sectores donde se realizan ferias libres y actividades al aire libre, generando una combinación peligrosa cuando ocurre una emergencia.
“La aglomeración de personas y la falta de espacios para los carros bomba agrega una dificultad extra. Siempre hacemos el llamado a pensar que una emergencia puede ocurrir en cualquier momento”, recalcó.

Una evacuación clave y el apoyo inesperado
Durante los primeros minutos del incendio, la preocupación aumentó al confirmarse que una persona postrada se encontraba al interior de una de las viviendas afectadas. Gracias a la rápida acción de Bomberos y al apoyo de vecinos del sector, la persona fue evacuada a tiempo, sin consecuencias fatales.
En paralelo, las labores se extendieron hacia el sector del Cementerio N°1, donde el fuego amenazaba con expandirse.
“Agradecemos profundamente el apoyo del personal del cementerio, que nos facilitó accesos clave. Eso nos permitió rodear el incendio y evitar una propagación mayor”, detalló Medina.
Casas colapsadas y calor extremo
El incendio fue catalogado como complejo, no solo por su extensión, sino por las características de las viviendas afectadas. Una de ellas sufrió el derrumbe casi total de su segundo piso, evidenciando la violencia del fuego.
A pesar de la intensidad del trabajo, no se registraron bomberos lesionados. Solo dos voluntarios presentaron complicaciones producto del estrés térmico, siendo atendidos en el lugar por el Departamento Médico de la institución y reincorporándose posteriormente a las labores.

Coordinación total en terreno
La emergencia fue encabezada por el tercer comandante Esteban de Norden Flitsch, junto a su equipo de mando. En el lugar también trabajaron Carabineros de Chile, personal municipal y SAMU, que instaló un puesto médico para atender a civiles afectados principalmente por crisis nerviosas y conmoción.
Tras horas de intenso trabajo, el incendio fue controlado cerca de la medianoche, dando paso a las labores de remoción y enfriamiento.
Rebrote en la madrugada y una investigación en curso
Cuando parecía que la emergencia había quedado atrás, durante la madrugada se registró un rebrote en el mismo sector, provocado por la gran cantidad de material combustible acumulado entre los escombros, lo que obligó a un nuevo despliegue de Bomberos.
Actualmente, el Departamento de Investigación de Incendios se encuentra trabajando para establecer el origen y la causa del siniestro, un proceso que, según adelantaron desde la institución, se extenderá durante los próximos días.
Una advertencia que queda flotando en el aire
La noche del sábado dejó casas destruidas, familias afectadas y una ciudad enfrentada nuevamente a una pregunta incómoda: ¿están nuestras calles preparadas para una emergencia real?
Mientras el humo se disipaba y las sirenas se apagaban, el mensaje de Bomberos quedó claro: cada minuto cuenta, y cada espacio mal ocupado puede marcar la diferencia entre el control y la tragedia.






