
En el «Davos latinoamericano», el presidente de Bolivia ofreció a Chile «puertos» terrestres y la hidrovía para conectar con Brasil. Sin embargo, la apuesta por un corredor que ignore la infraestructura de Tarapacá choca con la realidad técnica y la histórica dependencia boliviana de las costas chilenas.
En un escenario de alto impacto político como el Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe 2026, el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, lanzó una propuesta que ha encendido las alarmas en el norte de Chile. Ante la mirada del presidente electo de Chile, José Antonio Kast, y del mandatario brasileño, Lula da Silva, Paz planteó un giro en la lógica del Corredor Bioceánico: que Chile utilice los «puertos» bolivianos para llegar a Brasil.
El concepto de «Puerto Terrestre»: ¿Realidad o metáfora?
La declaración de Paz fue provocadora: “Nosotros tenemos más puertos que ustedes, porque tenemos cinco fronteras”. Con esta frase, el mandatario boliviano intentó redefinir el concepto de soberanía logística, sugiriendo que las fronteras bolivianas funcionan como puertos de entrada y salida para un flujo comercial que conectaría el Pacífico con el gigante brasileño.
Sin embargo, para los expertos en logística de la Región de Tarapacá, la propuesta genera dudas razonables:
- Falta de salida soberana al mar: Bolivia sigue dependiendo de los puertos chilenos (Iquique y Arica) para su comercio exterior.
- Infraestructura en desarrollo: Mientras Iquique cuenta con un puerto de aguas profundas y una Zona Franca consolidada, los «puertos» a los que alude Paz son nodos fronterizos que aún requieren de la red vial chilena para ser viables.
- La Hidrovía como alternativa: Paz mencionó la hidrovía Paraguay-Paraná para conectar con el Atlántico (Uruguay, Paraguay y Argentina), un proyecto ambicioso que busca reducir la dependencia del Pacífico, pero que enfrenta desafíos estacionales y de calado.
La amenaza al «Factor Iquique»
El trasfondo de esta oferta es la intención de Bolivia de posicionarse como el corazón del Corredor Bioceánico, intentando captar las inversiones que Brasil proyecta para sacar sus productos hacia Asia. Al ofrecer a Chile sus «puertos ante un mar enorme como es Brasil», Paz intenta invertir la relación de dependencia: ya no es Bolivia pidiendo mar a Chile, sino Bolivia ofreciendo su territorio como plataforma para la economía chilena.
Esta estrategia busca potenciar el Corredor Ferroviario Bioceánico de Integración (CFBI), que atraviesa territorio boliviano, en desmedro de rutas que podrían priorizar puertos chilenos sin pasar necesariamente por el centro administrativo de La Paz.
¿Viabilidad técnica o discurso político?
“Bolivia solo es viable si ustedes son viables”, concluyó Paz, apelando a la unidad regional. No obstante, para Iquique, el desafío es claro: acelerar la infraestructura del Corredor Bioceánico vial y fortalecer el puerto iquiqueño para evitar que las proyecciones de Bolivia logren «pasar por encima» de la relevancia estratégica de Tarapacá como puerta de entrada natural al Cono Sur.
La oferta a Chile parece ser un intento de seducción hacia la nueva administración de Kast, buscando una integración que, bajo la narrativa boliviana, le daría a Bolivia el control del flujo terrestre entre las dos potencias oceánicas.







