
Bajo una presión institucional sin precedentes, el Servicio Local de Educación Pública (SLEP) Chinchorro busca sellar su futuro administrativo antes de que se produzca el relevo en la Moneda. La celeridad con la que se está ejecutando el concurso de Alta Dirección Pública (ADP) ha encendido las alarmas en el sector educativo regional, sugiriendo una maniobra para blindar la actual conducción frente al inminente cambio de mando presidencial.
Según la información revelada por El Mostrador, el proceso, que habitualmente demora un semestre, ha avanzado con una rapidez inusual tras el cierre de la convocatoria el pasado 22 de diciembre. De los 193 interesados, un grupo seleccionado de 35 postulantes se encuentra hoy en la etapa final de evaluación de competencias, aspirando a un cargo estratégico que contempla una remuneración líquida mensual de $5.737.000.
Sobre la celeridad del concurso y las aspiraciones del actual mando, fuentes internas indican que el oficialismo regional busca asegurar la permanencia del actual directivo a toda costa. En este escenario, Julio Verdejo Aqueveque, director suplente del SLEP Chinchorro, manifestó que desde su llegada ha aplicado ajustes estratégicos en la plana administrativa, reclutando a profesionales de su confianza para asegurar la continuidad de la agenda institucional.
Sin embargo, la carrera de Verdejo está marcada por la controversia. Pese a que en el concurso anterior no habría superado el test psicológico, hoy aparece como el favorito para quedarse con la titularidad. Esto se debería a su estrecha relación con el Comité Directivo, donde destaca la influencia de Layleen González (PS), sindicada como una pieza fundamental para ratificar su nombre en el servicio.
Respecto a las polémicas contrataciones que han generado ruido interno, el director suplente del SLEP Chinchorro, sostuvo que “hemos incorporado perfiles como el de la periodista Vania Durán y la psicóloga Andrea Murillo para potenciar áreas de comunicaciones y ambientes saludables; buscamos profesionales que entiendan la lógica del territorio para fortalecer la educación pública”. Estos movimientos son interpretados por críticos como una «operación amarre» ante el nuevo escenario político nacional.
Cabe señalar que el SLEP Chinchorro es una de las plazas de mayor impacto en la zona, al administrar 75 establecimientos y una matrícula que supera los 18 mil estudiantes. Mientras el reloj corre, Verdejo se mide contra rivales de peso como el Seremi de Educación, Francisco Valcarce, y la exseremi Giulia Olivera, en una definición que promete sacudir el tablero educativo de la región.







