
En el corazón del desierto de Tarapacá, donde la aridez domina el horizonte, surge Pica como un oasis lleno de vida, historia y tradición. Este destino del norte de Chile se ha consolidado como un punto imperdible para quienes buscan una experiencia distinta, combinando turismo de bienestar, patrimonio cultural, gastronomía local y naturaleza en un entorno único.
Su clima templado durante todo el año, sus cielos despejados y su tranquilidad hacen de Pica un lugar ideal para el descanso y la desconexión, atrayendo a visitantes nacionales y extranjeros que desean descubrir un rincón donde el desierto florece.
PATRIMONIO HISTÓRICO Y FE ANDINA
El centro histórico de Pica está marcado por la imponente Iglesia San Andrés de Pica, Monumento Nacional del siglo XVII y uno de los templos más antiguos de la región de Tarapacá. Este recinto es el eje de importantes celebraciones religiosas como la festividad de San Andrés, donde la música, las danzas y la devoción reúnen a comunidades de distintos puntos del norte grande.
A pocos kilómetros se encuentra el poblado de Matilla, reconocido por su arquitectura tradicional y su valioso legado cultural. Allí destaca la Iglesia San Antonio de Padua y el histórico Lagar de Matilla, testimonio del antiguo desarrollo agrícola y vitivinícola del oasis, hoy convertido en espacio cultural y turístico.
Las calles tranquilas, las casas de adobe y las plazas arboladas conservan la esencia de un pueblo que ha sabido mantener vivas sus costumbres.
TERMALISMO Y NATURALEZA EN PLENO DESIERTO
Uno de los mayores atractivos de la comuna son las Termas de Pica (Cocha Resbaladero), un recinto natural donde brotan aguas tibias ricas en minerales, rodeadas por el paisaje desértico. Este espacio cuenta con piscinas, zonas de descanso y servicios turísticos, siendo uno de los principales puntos del turismo de bienestar en la región.
Otro lugar de gran valor natural es el Valle de Quisma, antiguo asentamiento agrícola que hoy ofrece senderos, miradores y un entorno ideal para caminatas, fotografía y observación del paisaje del oasis.
SABORES DEL OASIS Y PRODUCCIÓN LOCAL
Pica es sinónimo de agricultura en medio del desierto. Sus reconocidos limones de Pica, junto con naranjas, mangos, guayabas y dátiles, destacan por su dulzura y calidad, convirtiéndose en un sello de identidad local.
Estos productos se pueden encontrar en la feria agrícola y en los puestos familiares, donde se ofrecen jugos naturales, mermeladas, dulces artesanales y preparaciones típicas elaboradas con recetas heredadas por generaciones.
La gastronomía local fusiona sabores del oasis con herencia andina, entregando platos simples pero cargados de historia y tradición.
TURISMO CULTURAL Y EXPERIENCIAS COMUNITARIAS
Las fiestas religiosas, ferias costumbristas y actividades culturales fortalecen a Pica como un destino de turismo cultural y comunitario. Durante estas celebraciones, el pueblo se llena de música, trajes tradicionales y colores que reflejan la identidad del norte grande.
Los visitantes también pueden participar en recorridos rurales, conocer sistemas de riego tradicionales y aprender sobre la vida agrícola del oasis, conectándose directamente con la comunidad local.
UN DESTINO QUE CRECE CON IDENTIDAD
Hoy, Pica se proyecta como un destino integral que ofrece descanso en aguas termales, patrimonio histórico, sabores únicos, paisajes sorprendentes y una experiencia auténtica en medio del desierto más árido del mundo.
Este oasis no solo invita a recorrerlo, sino a sentirlo: a caminar sin prisa, a probar sus frutos, a escuchar sus historias y a descubrir que, incluso en la tierra más seca, la vida florece con fuerza y belleza propia.
Pica es más que un destino turístico: es un encuentro con la naturaleza, la cultura y la hospitalidad del norte de Chile.







