CHIFAGATE REMECE A PERÚ: ACUSACIONES POR REUNIONES SECRETAS CON EMPRESARIOS CHINOS ACORRALAN AL PRESIDENTE JERÍ Y ABREN ESCENARIO DE VACANCIA

El denominado “Chifagate” se ha convertido en uno de los principales flancos políticos para el presidente de Perú, José Jerí, quien asumió el cargo en octubre de 2025 tras la destitución de Dina Boluarte. El caso, que involucra a empresarios de origen chino y reuniones no informadas oficialmente, ha generado una fuerte controversia y abrió la puerta a una eventual moción de vacancia presidencial por incapacidad moral.
El nombre del escándalo surge a partir de una reunión reservada que el mandatario sostuvo el 26 de diciembre en un restaurante chifa —locales que combinan gastronomía china y peruana— ubicado en el distrito limeño de San Borja. Según una investigación periodística, Jerí llegó fuera del horario habitual de atención, trasladado en un vehículo presidencial, y accedió a un salón privado donde se reunió con Zhihua Yang, empresario chino dueño del local y con intereses en rubros como seguridad y construcción de proyectos energéticos.
En un primer momento, el presidente reconoció el encuentro y explicó que se trataba de coordinaciones vinculadas a la conmemoración del Día de la Amistad entre Perú y China, prevista para el 1 de febrero. No obstante, días después modificó su versión, señalando que no organizó la cita y que su asistencia se dio en el marco de actividades privadas, sin entregar mayores detalles.
Ante el aumento de las críticas, Jerí difundió un video en el que ofreció disculpas por la polémica, negó haber incurrido en irregularidades y aseguró que la persona que lo acompañaba esa noche era el ministro del Interior, Vicente Tiburcio. Además, afirmó que su relación con el empresario se limitaba a vínculos sociales y culturales, descartando cualquier solicitud indebida.
Sin embargo, nuevas revelaciones periodísticas profundizaron la controversia. De acuerdo con investigaciones posteriores, la reunión habría estado relacionada con un eventual contrato estatal para la instalación de cámaras de videovigilancia en miles de buses del transporte público, por un monto superior a los 100 millones de soles. Los reportes señalan que el empresario habría visitado en reiteradas ocasiones el Palacio de Gobierno y mantenido cercanía con autoridades desde antes de la llegada de Jerí al poder.
A esto se sumaron imágenes difundidas recientemente que muestran al presidente visitando, sin registro oficial, un minimarket de productos chinos también vinculado al mismo empresario, lo que aumentó las dudas sobre la transparencia de estos encuentros.
En el plano político, sectores de la oposición, encabezados por la bancada de Perú Libre, comenzaron a reunir firmas para impulsar una vacancia presidencial, mientras que desde el Ministerio Público se confirmó la existencia de indagatorias en curso para esclarecer los hechos.
El caso se desarrolla en un contexto de alta tensión política, marcado por la proximidad de las elecciones generales de abril, y mantiene al gobierno de José Jerí bajo un intenso escrutinio público e institucional.







