
Una combinación letal de altas temperaturas, viento y vegetación seca desató una emergencia sin precedentes en las regiones de Ñuble y Biobío. Incendios forestales de rápida propagación obligaron al Gobierno a decretar Estado de Catástrofe, mientras CONAF, Bomberos y SENAPRED enfrentan una batalla contrarreloj para proteger a la población y contener el avance de las llamas.
Es la mañana de este domingo 18 de enero de 2026 y el cielo del sur central chileno no es oscuro: es rojo, cargado de humo y ceniza. Lo que sería una noche tranquila en Ñuble y la Región del Biobío se convertió en el clímax de una de las crisis más graves de incendios forestales en años.
Desde cerros hasta la ribera de ciudades, el fuego ha trepado sin piedad, devorando hectáreas de bosque, alimentado por una conjunción de altas temperaturas, baja humedad y vientos intensos, un cóctel que las autoridades han calificado de “escenario extremo” para la temporada.
La chispa que encendió todo: origen y evolución
Los primeros focos se detectaron la semana pasada, pero fue el martes 13 de enero cuando varios incendios, especialmente en Ránquil (sector Perales-Biobío), empezaron a escalar sin control. Uno de esos siniestros ya había consumido más de 2.100 hectáreas y obligado a evacuar a más de 200 personas solo en esa zona.
Según los registros de la Corporación Nacional Forestal (CONAF), se contabilizan al menos 13 incendios forestales activos, de los cuales tres están bajo estado de alerta explícita y otros varios requieren constante monitoreo.
Las autoridades han movilizado maquinaria pesada, tres helicópteros, tres aviones cisterna, un avión de coordinación y uno de observación, además del despliegue terrestre de decenas de equipos especializados para intentar detener el avance de las llamas.
Estado de catástrofe: la respuesta del Estado
La noche del sábado 17 de enero, tras horas de intensas reuniones con autoridades regionales y servicios de emergencia, el Presidente Gabriel Boric decretó el Estado de Catástrofe para las regiones de Ñuble y Biobío —una medida inusual que otorga poderes extraordinarios al Gobierno para coordinar recursos, restringir movimientos si fuera necesario y acelerar la respuesta del Estado frente a la emergencia.
En su cuenta de X (ex-Twitter), Boric fue explícito:
“Ante los graves incendios en curso he decidido declarar estado de catástrofe (…) todos los recursos están disponibles”.
Mientras, el Gobernador de Ñuble, Óscar Crisóstomo, había adelantado la petición de esta medida debido a la simultaneidad de focos y las condiciones climáticas adversas que se extenderían por días, subrayando que sin ella sería imposible contener la emergencia eficazmente.
SENAPRED: Alerta Roja y desalojos urgentes
El Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SENAPRED) amplió la alerta roja regional en el Biobío ante la simultaneidad de focos que ponen en riesgo la vida de las personas, viviendas e infraestructura crítica.
Según la institución, los incendios más complejos, como el denominado “391 Trinitarias”, han consumido más de 2.100 hectáreas y ya han destruido “siete viviendas en Concepción”, además de obligar a emitir mensajes SAE (Sistema de Alerta de Emergencias) para comunas como Concepción, Penco y Tomé, ordenando evacuaciones preventivas en sectores vulnerables.
En sectores como Las Pataguas, en Concepción, SENAPRED activó mensajes de evacuación urgentes en la madrugada de este domingo, llamando a la población a “actuar con calma y acatar las indicaciones oficiales” mientras el fuego sigue activo.
CONAF y Bomberos: la batalla en terreno
En Ñuble, el combate al fuego ha sido titánico. Para contener el foco de mayor tamaño en Ránquil, CONAF ha desplegado maquinaria pesada, aeronaves y personal junto con nueve compañías de Bomberos provenientes de Chillán, Trehuaco, San Carlos, San Fabián, Cobquecura, San Ignacio, Ninhue y otros.
Los voluntarios han luchado sin descanso, enfrentando no solo el fuego sino el propio viento y la geografía que cambia cada minuto.
En Penco y Lirquén (Biobío), el director regional de SENAPRED, Alejandro Sandoval, confrontó el escenario:
“El incendio sigue totalmente sin control (…) hubo un momento en que los bomberos se tuvieron que retirar… y recién ahora lograron entrar nuevamente para evaluar la situación”, explicó sobre los sectores más críticos, donde incluso hay problemas de abastecimiento de agua y las condiciones atmosféricas han complicado las labores de combate.
Balance humano y material: cifras que duelen
Aunque aún no hay cifra final cerrada, el conteo preliminar indica:
- Miles de personas evacuadas en ambas regiones, muchas peleando por regresar a sus hogares para saber si todavía existen.
- Al menos cinco personas lesionadas por las llamas, sin reporte oficial de fallecidos hasta este momento.
- Décenas de viviendas consumidas por el fuego, con estimaciones preliminares indicando que la cifra podría crecer a medida que avance el catastro detallado.
- Miles de hectáreas quemadas entre Ñuble y Biobío, sin contar aún todos los focos activos en la zona.
Historias desde el terreno: la voz de la gente
En Quillón, el pánico fue palpable: familias enteras cargaron sacos, documentos y recuerdos en sus vehículos, escapando cuando el fuego avanzó como un monstruo. En Ránquil, comunidades enteras permanecen en albergues improvisados, compartiendo historias de pérdidas que aún no dimensionan.
“Nunca pensé que el bosque detrás de mi casa pudiera transformarse en una muralla de fuego. Lo perdimos todo en cuestión de minutos…”, cuenta una vecina evacuada bajo condición de anonimato.
Lo que viene: coordinación y reconstrucción
Las autoridades han subrayado que, aunque el combate continúa, la coordinación interinstitucional será clave en los días venideros. SENAPRED, CONAF, Bomberos, Carabineros, Ejército, municipalidades y servicios técnicos trabajan en celdas de comando para monitorear cada foco, priorizar recursos y mantener informada a la ciudadanía.
El Gobierno también ha iniciado conversaciones para asistencia social, subsidios y apoyo a la reconstrucción de viviendas afectadas, aunque reconocen que ese capítulo apenas comienza.
Llamado urgente
La directora nacional de SENAPRED ha vuelto a insistir en un mensaje claro:
“No salgan de sus casas si no es absolutamente necesario, sigan las instrucciones de evacuación y manténganse informados por canales oficiales”.
Y en el aire, sobre el humo y las cenizas, resuena una pregunta que ya no es retórica: ¿estamos preparados para un verano de fuego? Las próximas horas serán decisivas para responderla.







