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BORIC FRENTE AL ESPEJO: AUTOCRÍTICA, ERRORES Y LECCIONES A SEMANAS DE DEJAR LA MONEDA

A menos de dos meses de dejar La Moneda, el Presidente Gabriel Boric reconoció públicamente una serie de errores cometidos durante su Gobierno, abordando casos clave como el manejo del exsubsecretario Manuel Monsalve, la fallida compra de la Casa de Allende, la designación de Giorgio Jackson en Segpres y el frustrado ingreso a Temucuicui.

A 57 días de dejar oficialmente el mando de Chile, el Presidente Gabriel Boric protagonizó una de las declaraciones más francas y descarnadas de su mandato. En una extensa entrevista con Radio Futuro, el jefe de Estado no esquivó la palabra “error” e identificó una serie de episodios que marcaron a fuego su Gobierno entre 2022 y 2026: desde decisiones políticas controversiales hasta crisis comunicacionales que terminaron erosionando la percepción pública de su administración.

Con la banda presidencial aún sobre el pecho y la transición al Gobierno entrante de José Antonio Kast agendada para el 11 de marzo, Boric asumió que algunos de los hitos más comentados de su gestión no solo fueron polémicos, sino fallidos en su concepción o ejecución. No era una defensa tibia, ni un deslinde técnico disfrazado de modestia: fue un mea culpa político.

“Uno jamás puede decir que somos seres que jamás pueden cometer errores. En el diseño original del gabinete… lo habría diseñado de otra manera. No hubiese puesto a Giorgio Jackson en Segpres”, dijo Boric con la mirada fija en sus propios tropiezos.

El gabinete que no resultó

La reflexión de Boric arrancó de raíz con el diseño de su primer gabinete de ministros. En especial, la elección de Giorgio Jackson para liderar la Secretaría General de la Presidencia (Segpres) fue catalogada por el mandatario como un error político. Boric admitió que la decisión terminó costándole caro al Ejecutivo, en un momento crítico de interacción con el Congreso y con una acumulación de conflictos que dificultaron la gobernabilidad.

El propio Jackson, figura emblemática de la coalición oficialista, enfrentó múltiples acusaciones constitucionales que tensionaron al Gobierno y lo forzaron a dejar el cargo, en un episodio que Boric consideró un error de diseño más allá de la calidad del trabajo realizado.

Cuando la historia tropieza con la política

No menor fue también la autocrítica sobre la fallida compra de la Casa de Salvador Allende. La iniciativa, que buscaba convertir el inmueble del expresidente en un museo, terminó en un escándalo por incompatibilidades constitucionales que nadie detectó a tiempo. Boric calificó el episodio como un error evidente que “nadie vio”, y reconoció la indignación pública que esto provocó.

Este caso incluso generó tensiones dentro del oficialismo, con renuncias y cuestionamientos legales, incluyendo una querella presentada por la Fundación Fuerza Ciudadana e investigaciones que, aunque no prosperaron, pusieron el foco en las deficiencias del proceso.

Temucuicui: voluntarismo que salió mal

La visita fallida a Temucuicui por parte de la entonces ministra del Interior, Izkia Siches, fue otro episodio que el Presidente identificó como un error político, nacido de un «voluntarismo muy torpe». Boric explicó que existió una ingenua expectativa de que un cambio de autoridades bastaría para sanar relaciones históricamente tensas entre ciertos sectores y el Estado de Chile—aunque la realidad demostró lo contrario, con resultados abruptos y descoordinados.

Monsalve y la tormenta comunicacional

Quizás el momento más delicado y desconcertante que admitió Boric fue el manejo del caso Monsalve. El exsubsecretario del Interior, Manuel Monsalve, fue acusado formalmente de violación y abuso sexual contra una funcionaria de su dependencia, lo que detonó una crisis política y mediática de alto voltaje.

Boric explicó que su intención inicial fue “mostrar total transparencia” durante una extensa conferencia de prensa sobre el tema, pero admitió que la estrategia comunicacional falló y resultó “muy desconcertante”, exacerbando la percepción pública de improvisación. Reconoció también que Monsalve, una figura en quien confiaba, debió haber dejado el cargo antes, evitando prolongar la exposición política del Gobierno.

El caso llegó incluso a una comisión investigadora en el Parlamento, donde la oposición impulsó responsabilidades políticas por un supuesto manejo errático, mientras que sectores oficialistas defendieron la transparencia y el respeto a los procesos.

Balance, autocrítica y legado

Más allá de la autocrítica, Boric también destacó que su Gobierno tuvo logros significativos, especialmente en materia de seguridad y diálogo social, aunque ninguno pudo evitar que sus errores fueran objeto de intensos debates públicos en su recta final.

“Han habido errores… pero también logros que están afectando materialmente para bien la calidad de vida de los chilenos”, matizó el Presidente, en un intento por equilibrar su legado de gestión con la lucidez de la autocrítica.

Y mientras la cuenta regresiva hacia marzo continúa, estas palabras de Boric quedarán como parte inseparable de la memoria política de su mandato: un jefe de Estado que, con menos de dos meses para partir, decidió poner sus errores sobre la mesa y asumirlos públicamente, en un ejercicio inusual de transparencia que divide opiniones, pero que sin duda marca un hito en la narrativa de estos últimos años de Gobierno.

Belén Pavez G., Periodista y Locutora. Licenciada en Comunicación Social. Productora general y Directora de prensa en Vilas Radio. Música y Cat lover.

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