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CIFRAS QUE NO CALZAN: LAS LISTAS DE ESPERA QUE BAJAN, PERO NO CUADRAN

Las últimas cifras entregadas por la ministra de Salud, Ximena Aguilera, sobre la reducción de las listas de espera vuelven a instalar dudas en torno a la real magnitud del avance. Mientras el Minsal afirma que 3,3 millones de personas salieron de la lista de espera al cierre de 2025, informes oficiales difundidos apenas semanas antes hablaban de poco más de 2 millones de egresos durante todo el año, abriendo un flanco de confusión en uno de los temas más sensibles del sistema público de salud.

La escena es conocida: fin de año, balances, cifras optimistas y anuncios de “avances históricos”. El 31 de diciembre de 2025, cuando el país cerraba un año marcado por tensiones económicas y demandas sociales persistentes, el Ministerio de Salud (Minsal), difundió un mensaje categórico: 3,3 millones de personas habrían salido de las listas de espera, con los “mejores tiempos de atención de la última década”.

El número, de inmediato, llamó la atención. No solo por su magnitud, sino porque no parecía dialogar con los propios reportes oficiales publicados por el mismo ministerio semanas antes, en noviembre, donde el balance anual hablaba de algo más de 2 millones de personas atendidas durante 2025.

La diferencia no es menor. Más de un millón de personas de distancia, en un sistema donde cada cifra representa rostros, diagnósticos postergados y cirugías aplazadas.

NOVIEMBRE: UNA FOTO… DISTINTA

El 24 y 26 de noviembre de 2025, el Minsal presentó ante el Congreso y la opinión pública los resultados del tercer trimestre del año. En esas exposiciones, la narrativa era clara y consistente: más de 2 millones de personas habían egresado de las listas de espera en 2025, con un fuerte énfasis en el aumento de la productividad de la red asistencial, cifrado en un 35% más de capacidad resolutiva respecto del primer trimestre.

El propio subsecretario de Redes Asistenciales, Bernardo Martorell, fue explícito: 768 mil personas fueron atendidas solo en el tercer trimestre, en un contexto de alta demanda y más de un millón y medio de nuevos afiliados a FONASA.

Las cifras, aunque positivas, venían acompañadas de cautela. Se hablaba de avances “históricos”, sí, pero también de listas que seguían siendo voluminosas, con más de 2,1 millones de personas esperando una consulta de especialidad y miles aguardando una cirugía.

DICIEMBRE: EL SALTO NUMÉRICO

Y entonces llegó diciembre. Con él, el anuncio: 3,3 millones de personas fuera de la lista de espera. Además, el Minsal aseguró que 11 millones de personas han egresado del sistema desde el inicio del actual gobierno, un dato que mezcla años, flujos y contextos distintos, y que complejiza aún más la lectura para el ciudadano común.

La pregunta es inevitable:
👉 ¿Se trata de una actualización metodológica?
👉 ¿Se incorporaron nuevos criterios de conteo?
👉 ¿O se están sumando períodos distintos bajo un mismo titular?

Hasta ahora, el ministerio no ha entregado una explicación detallada que permita conciliar ambas cifras.

¿MENOS ESPERA O MÁS MOVIMIENTO?

Los informes técnicos de noviembre sí entregaban datos concretos:
– Reducción de 33 días en la espera quirúrgica, con una mediana de 264 días, la más baja desde 2016.
– Descenso de 22 días en consultas nuevas de especialidad.
415 mil cirugías realizadas en 2025, 20 mil más que el año anterior.

Sin embargo, los mismos documentos reconocen que las listas siguen siendo extensas, y que la baja se explica, en parte, por mayor producción, pero también por reordenamientos administrativos, priorizaciones y egresos que no siempre implican una resolución clínica definitiva.

En otras palabras, salir de la lista no siempre significa haber sido atendido, una distinción clave que muchas veces se diluye en los titulares.

EL RIESGO DE LA TRIUNFALIZACIÓN

En salud pública, los números importan, pero la forma en que se comunican importa aún más. Cuando las cifras cambian drásticamente en cuestión de semanas, sin una explicación pedagógica clara, se erosiona la confianza, especialmente en un tema donde la ciudadanía tiene memoria: años esperando una hora médica, una cirugía postergada, un diagnóstico que no llega.

Hoy, el debate no es si hubo avances —porque los hubo—, sino qué representan exactamente esos millones anunciados y cómo se traducen en atención real y oportuna para las personas.

EL DESAFÍO PENDIENTE

Mientras el Minsal destaca récords y mejoras, más de dos millones de chilenos siguen esperando atención especializada, y miles continúan aguardando una cirugía. Para ellos, las cifras no son estadísticas: son días, meses y años de espera.

En ese contexto, la claridad no es un lujo comunicacional, es una obligación pública. Porque cuando los números no cuadran, la duda se instala, y cuando la duda se instala en salud, la confianza es la primera en entrar en lista de espera.

Belén Pavez G., Periodista y Locutora. Licenciada en Comunicación Social. Productora general y Directora de prensa en Vilas Radio. Música y Cat lover.

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