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CRÓNICA DE HORROR EN LOS ALPES: EL INFIERNO DE AÑO NUEVO QUE SACUDE A SUIZA Y AL MUNDO

Al menos 40 personas murieron y más de 115 resultaron heridas tras un devastador incendio en un bar subterráneo del centro de esquí Crans-Montana, en Suiza, durante la celebración de Año Nuevo. El fuego se originó de forma accidental, luego de que bengalas festivas encendieran materiales altamente inflamables del techo, provocando una rápida propagación de las llamas y dejando a decenas de jóvenes atrapados sin posibilidad de escape.

Era la madrugada del 1 de enero de 2026 en Crans-Montana, una de las estaciones de esquí más exclusivas y glamorosas de Suiza. Un lugar donde turistas de todo el mundo se reúnen para gozar la nieve, la alta montaña y fiestas que parecen eternas, pero esa noche, la celebración que prometía ser inolvidable se transformó en una pesadilla bélica de fuego y lamentos, marcando el inicio del año de la manera más trágica imaginable.

01:30 AM — DE LA FIESTA A LA TRAGEDIA

Todo comenzó alrededor de la 01:30 de la madrugada, cuando cientos de jóvenes —muchos en sus adolescentes y veintes— se apiñaban en el popular bar Le Constellation, en pleno apogeo de la fiesta de Año Nuevo. Los brindis, las risas y la música electrónica llenaban cada rincón del local subterráneo… hasta que un destello, apenas unos centímetros bajo el techo, encendió la chispa del desastre.

Las primeras investigaciones oficiales señalan que bengalas o “sparkler candles” adheridas a botellas de champaña, utilizadas para animar la celebración, estuvieron a escasos centímetros de un techo altamente inflamable, lo que provocó que el techo —posiblemente recubierto con material acústico extremadamente combustible— prendiera fuego en segundos.

EL INFERNO SE ENCENDIÓ EN SEGUNDOS

Testigos describen escenas que difícilmente se borrarán de la memoria colectiva:

“De pronto vimos fuego en el techo, luego columnas negras de humo… ¡en menos de diez segundos todo el lugar era un infierno!” — relató un sobreviviente.

Las llamas se propagaron con una ferocidad implacable. El techo colapsó, el humo tóxico envolvió a la multitud y el pánico desató una estampida desesperada hacia salidas estrechas, muchas de las cuales no fueron suficientes para la magnitud del desastre.

CIFRAS QUE ASTILLAN EL ALMA

Lo que prometía comenzar con alegría terminó con un balance letal impresionante:
Al menos 40 personas fallecidas, según confirmaron las autoridades suizas (posiblemente más mientras avanza la identificación de cuerpos).
Cerca de 115 heridos, muchos con quemaduras graves, algunos trasladados de urgencia a centros especializados dentro y fuera de Suiza.

Los hospitales locales colapsaron con la avalancha de heridos; unidades de cuidados intensivos llenas obligaron a enviar víctimas a centros médicos en Lausana, Zúrich, Ginebra e incluso en países vecinos.

GRITOS, CONFUSIÓN Y ESCAPES HEROICOS

Sobrevivientes relatan escenas espeluznantes: cuerpos que tropezaban en la carrera por huir, personas rompiendo ventanas con mesas para escapar del humo mortal, jóvenes que perdieron pertenencias —y vidas de amigos— mientras luchaban por respirar.

En medio del caos, algunos valientes ayudaron a otros a salir mientras sonaban los gritos más desgarradores: no eran sólo pedidos de auxilio, eran llamados por ayuda, por aire, por vida.

MULTINACIONAL Y DE DOLOR GLOBAL

La tragedia no conoce fronteras. Entre los fallecidos y heridos hay ciudadanos suizos, franceses, italianos, serbios, belgas y portugueses, por nombrar sólo algunos países confirmados al momento. Las autoridades trabajan con equipos internacionales para identificar a los cuerpos —muchos en estado irreconocible— mediante ADN y otros métodos forenses.

Familias esperan noticias con angustia, con cada hora que pasa marcada por la incertidumbre de un nombre aún sin confirmar.

RESPUESTA DE SUÍZA Y EL MUNDO

El presidente suizo, Guy Parmelin, describió la tragedia como “una de las peores en la historia del país”, y declaró luto nacional mientras se multiplican las voces de solidaridad internacional.

Incluso el Papa León XIV elevó oraciones por las víctimas y sus familias, recordando que el dolor humano trasciende religiones y países.

Desde Santiago hasta Europa y Asia, los gobiernos y ciudadanos manifestaron su consternación y apoyo ante lo que muchos ya consideran un símbolo de vulnerabilidad humana: una fiesta convertida en tragedia en cuestión de segundos.

REFLEXIONES Y PREGUNTAS QUE ARDEN

Hoy, Crans-Montana —normalmente sinónimo de nieve, lujo y goles alpinos— luce diferentes: memoriales improvisados, flores en la nieve, velas encendidas no para celebrar, sino para recordar. Esta tragedia deja preguntas que arden tanto como el fuego que consumió vidas:
🔹 ¿Qué falló en las normas de seguridad?
🔹 ¿Por qué el fuego se propagó tan rápido?
🔹 ¿Qué responsabilidad tendrán los organizadores o propietarios?

Mientras la investigación continúa y los cuerpos son identificados, el mundo mantiene la mirada en Suiza, no sólo por la magnitud de la tragedia, sino por la dolorosa lección que deja a todos: la seguridad no puede ser relegada en ninguna fiesta, por pequeña o grande que parezca.

Belén Pavez G., Periodista y Locutora. Licenciada en Comunicación Social. Productora general y Directora de prensa en Vilas Radio. Música y Cat lover.

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