
Fiscalizadores de la Aduana Regional de Arica lograron interceptar un cargamento de 600 kilos de cobre que pretendía ser exportado ilegalmente hacia el puerto de Busan, en Corea del Sur. El hallazgo se produjo tras un exhaustivo análisis de operaciones de comercio exterior, lo que permitió identificar una exportación sospechosa que había sido declarada inicialmente como chatarra y que tenía un avalúo de más de 5 mil dólares.
Es así como César Zamora, director (s) de la Aduana Regional de Arica, explicó que «el control de las exportaciones de chatarra de cobre está dentro de los planes de fiscalización que tiene Aduanas en Arica y en el resto del país». La autoridad detalló que el robo de cables no solo daña a las empresas, «sino que también a las familias que sufren el corte de servicios básicos» de electricidad y telecomunicaciones.
La inspección física de 6 fardos confirmó que los 600 kilos de material correspondían a cables sustraídos, los cuales fueron valorizados en más de 5.300 dólares. Al confirmarse mediante un representante de una empresa de telecomunicaciones que el material era de procedencia ilícita, se configuró el delito de contrabando de exportación, procediendo a la suspensión inmediata del envío marítimo y la incautación total de la mercancía.
Junto con ello el director (s) de la Aduana, que «el área jurídica ya presentó las denuncias penales correspondientes para perseguir los delitos que correspondan». Este operativo forma parte de los planes de fiscalización que buscan desarticular el mercado negro de metales en los puertos del norte, considerando que la evasión fiscal de este cargamento fue calculada en 1.400 dólares.







