InternacionalNoticias

COLOMBIA EN GUERRA: SIETE SOLDADOS MUERTOS EN ATAQUE DEL ELN CON DRONES MARCAN UNA NUEVA ESCALADA DE VIOLENCIA

Siete soldados colombianos murieron y alrededor de 30 resultaron heridos tras un ataque con drones cargados de explosivos contra una base militar en Aguachica, departamento de Cesar, atribuido a la guerrilla del ELN, en un escenario de estancamiento de las negociaciones de paz y creciente violencia armada; el Gobierno anunció la compra de sistemas antidrones y calificó el atentado como “terrorismo”, mientras la tensión entre fuerzas del Estado, grupos armados y sanciones internacionales incrementa la inseguridad en el país.

En la noche del jueves 18 de diciembre, cuando la oscuridad ya había envuelto los campos del sur del departamento del Cesar, algo brutal y certero rasgó la quietud rural de Aguachica: un ataque con drones cargados de explosivos y otros artefactos improvisados contra la Base Militar Nº 27 del Batallón de Infantería Capitán Antonio Ricaurte dejó siete soldados muertos y alrededor de 30 heridos, erigiéndose como una de las embestidas más letales contra las fuerzas de seguridad colombianas en los últimos meses.

El Ejército Nacional confirmó estas cifras la mañana siguiente, tras el traslado de los heridos a centros asistenciales de la región y el anuncio de que cinco de esos lesionados requirieron atención especializada, elevando a siete el número de víctimas fatales.

UN GOLPE MILITAR PLANIFICADO: DRONES Y EXPLOSIVOS EN LA NOCHE

Según los reportes oficiales y testimonios recogidos en medios y redes sociales, el ataque no fue un acto aislado ni improvisado. Drones equipados con cargas explosivas sobrevolaron la base en la vereda El Juncal, zona rural de Aguachica, y soltaron artefactos que detonaron con precisión letal. Luego de las explosiones, estallidos, ráfagas y caos se mezclaron en el campo de batalla improvisado, obligando a los uniformados a defenderse como pudieron antes de que llegaran refuerzos.

Las imágenes que circulan en redes muestran camillas desplazándose entre columnas de humo, mientras soldados heridos, algunos en sillas de ruedas, ingresaban a hospitales con rostros ensangrentados. El terror no fue solo físico, sino también psicológico: una base, considerada segura, se tornó objetivo expuesto ante una nueva forma de guerra.

ELN: EL FRENTE CAMILO TORRES COMO AUTOR DEL HORROR

Desde Bogotá hasta Aguachica, la versión del Gobierno apunta a un único responsable: el Ejército de Liberación Nacional (ELN), en particular su Frente Camilo Torres Restrepo, al que se atribuye la ejecución de la operación con artefactos aéreos. El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, habló de “ataque terrorista” y adelantó que se intensificarán las medidas de seguridad para contrarrestar esta modalidad de agresión.

En su propia cuenta pública, el presidente Gustavo Petro admitió que la falta de sistemas antidrones fue un factor que facilitó el atentado, y anunció una inversión de emergencia para adquirir equipos que puedan detectar y neutralizar aparatos no tripulados antes de que causen daño.

UNA ESCALADA TECNOLÓGICA Y TÁCTICA EN MANOS DE LOS INSURRECTOS

El uso de drones en operaciones ofensivas no es un fenómeno nuevo en Colombia, pero sí una tendencia creciente que ha preocupado a las fuerzas armadas y especialistas en seguridad. Según análisis previos, los grupos armados ilegales han perfeccionado el uso de estas máquinas no tripuladas, equipadas incluso con cámaras infrarrojas y sensores, para atacar posiciones militares y sorprender a las tropas en zonas donde antes no se esperaban enfrentamientos nocturnos.

No es la primera vez que Aguachica aparece en el mapa del conflicto: tanto la presencia de rutas estratégicas como la histórica actividad de grupos insurgentes en el nororiente del país lo convierten en un punto caliente dentro de una guerra que se ha vuelto más impredecible y letal.

UN CONTEXTO DE VIOLENCIA CRÓNICA Y NEGOCIACIONES ROTAS

Los hechos ocurridos este diciembre se insertan en un contexto donde la violencia no da tregua. A comienzos de semana, el ELN había lanzado una suerte de “paro armado” de 72 horas, ordenando a civiles resguardarse en sus hogares y paralizando partes de grandes ciudades como Bogotá, Medellín y Cali.

Ese paro y los ataques previos —incluido un atentado en Cali que dejó policías muertos— ocurrieron mientras las negociaciones de paz entre el Gobierno de Petro y el ELN han permanecido estancadas desde 2024. La estrategia denominada “paz total”, que buscaba desmovilizar a todos los grupos armados mediante diálogo, ha sufrido reveses constantes a medida que algunos de esos mismos grupos intensifican sus acciones violentas.

Los críticos del Ejecutivo aseguran que la falta de avances en seguridad y la reaparición de ofensivas como la de Aguachica evidencian el debilitamiento de la política de diálogo, mientras que el Gobierno responde reforzando la respuesta militar y la adquisición de tecnología antidrones.

REACCIONES INTERNACIONALES Y UN TELÓN DE FONDO GEOPOLÍTICO

A nivel regional, el fenómeno guerrillero del ELN no solo afecta a Colombia. El grupo opera en más del 20% de los municipios del país y ha extendido su presencia a zonas fronterizas con Venezuela, donde se nutre del narcotráfico y de redes ilegales de financiación.

Además, en medio de esta violencia, Estados Unidos ha intensificado su presión sobre Colombia y la región, retirando su designación de aliado contra el narcotráfico y estudiando operaciones militares más agresivas. Algunas medidas han incluido bombardeos a embarcaciones relacionadas con el tráfico de drogas que han dejado decenas de muertes. El presidente Petro ha denunciado estas acciones como “ejecuciones extrajudiciales”, exacerbando las tensiones diplomáticas con Washington.

UN PAÍS HERIDO, UNA NAVIDAD AMENAZADA

Con la llegada de las fiestas de fin de año, que tradicionalmente implican treguas en el conflicto, este ataque del ELN ha puesto en duda la posibilidad de una pausa navideña en las hostilidades. El ambiente festivo se ve oscurecido por el sonido distante de drones, la inquietud de los soldados en primera línea y el dolor de las familias que han perdido a sus seres queridos.

Entre camas de hospitales, camillas y banderas a media asta, Colombia enfrenta una nueva realidad: el ELN no solo ha vuelto a atacar, sino que ha elevado el nivel de la guerra hacia un terreno donde la tecnología se mezcla con la tragedia humana. Lo que ocurra en los próximos días podría definir no solo la seguridad de los colombianos, sino también el futuro de la tan anhelada paz.

Belén Pavez G., Periodista y Locutora. Licenciada en Comunicación Social. Productora general y Directora de prensa en Vilas Radio. Música y Cat lover.

Artículos relacionados

Botón volver arriba
🔴 En vivo