
Esta elección presidencial ya tiene una historia paralela e inédita antes de que los primeros votos sean contados: la Comisaría Virtual de Carabineros se ha convertido en un motor de justificaciones ciudadanas sin precedentes, con 166 mil personas que ya ingresaron a generar su código digital para excusarse de sufragar en la segunda vuelta entre José Antonio Kast y Jeannette Jara. De ese total, 41 mil ciudadanos ya validaron su trámite presencialmente, lo que deja a 125 mil personas que deben acudir hoy mismo a un cuartel policial si no quieren enfrentar sanciones por no votar.
Una plataforma colapsada y un fenómeno social
Lo que en otros países sería una simple curiosidad burocrática, en Chile se ha transformado en una narrativa de masas: decenas de miles de ciudadanos han entrado al sistema de Comisaría Virtual en las últimas horas con la finalidad de justificar —legalmente— que no podrán ejercer su derecho (o deber) cívico de votar este domingo, en un país donde el sufragio presidencial es obligatorio.
Desde temprano, las estadísticas oficiales no paran de crecer. 166.000 personas han ingresado a generar su código digital, según Carabineros, y 41.000 de ellas ya completaron la segunda etapa: validar ese código en persona en una unidad policial. La cifra restante —unos 125 mil tramites sin validar— obliga a esos ciudadanos a movilizarse urgentemente a un cuartel policial para completar el trámite antes del cierre de mesas.
El trámite digital que desbordó las expectativas
La Comisaría Virtual fue habilitada desde la madrugada del sábado para permitir que quienes se encuentren a más de 200 kilómetros de su local de votación puedan justificar su ausencia sin tener que viajar a un centro de votación. Es la única causal válida para excusarse mediante esta vía y, aunque el sistema estuvo preparado, la demanda superó con creces las proyecciones oficiales.
Carabineros debió gestionar simultáneamente el funcionamiento online y la logística presencial de validaciones, en un proceso que requiere:
- Ingresar al sitio de Comisaría Virtual con ClaveÚnica y generar un código alfanumérico.
- Acudir físicamente con ese código y la cédula de identidad hasta una unidad policial para validar la excusa.
- Presentar esa validación ante el juzgado correspondiente en caso de citación posterior.
¿Por qué tantas excusas?
Aunque la causal habilitada por Comisaría Virtual es específica (estar a más de 200 km del local de votación), el volumen de personas que ingresaron trámites es enorme. Parte de la explicación está en el carácter obligatorio del voto presidencial, que obliga a quienes no puedan asistir a justificar su ausencia ante la autoridad judicial si no quieren arriesgarse a multas que pueden ir de 0,5 a 1,5 UTM (aproximadamente 35.000 a 105.000 pesos) o incluso mayores consecuencias prácticas.
La alta demanda también responde a una mayor alfabetización digital ciudadana, que permite manejar ClaveÚnica y acceder a plataformas estatales sin necesidad de desplazarse previamente. Pero también hay quienes han encontrado en Comisaría Virtual una alternativa percibida como más rápida a enfrentar el acto de sufragio en una elección altamente polarizada. El contexto político —una disputa cerrada entre dos proyectos de país— ha generado fatiga en parte del electorado y un incremento inusual de excusas presentadas con anticipación.
La cuenta regresiva para completar el trámite
Hoy, domingo 14 de diciembre, día de la elección, miles de chilenos deberán desdoblarse entre la mesa de votación y la unidad policial más cercana para validar su excusa. Si no lo hacen antes de que finalicen las votaciones (18:00 horas en la mayoría del país), corren el riesgo de enfrentar multas posteriores o tener que presentarse ante el Juzgado de Policía Local para explicar su ausencia.
La escena —única en la historia contemporánea chilena— combina lo digital con lo presencial, y obliga a una parte del electorado a tomar decisiones de último minuto: ir a votar, validar su excusa, o hacer ambas cosas en un mismo día marcado por la participación obligatoria.
¿Qué significa este fenómeno?
Mientras la jornada electoral avanza y las mesas se constituyen a lo largo del país, las cifras de excusas virtuales son un termómetro social: revelan no solo cuántas personas podrían no asistir a sufragar, sino también la complejidad del deber cívico en la era digital. Este tipo de datos pueden influir en cómo se interpreten las tasas de participación y la legitimidad del proceso, especialmente si una proporción significativa del padrón opta por justificar su ausencia ante las autoridades.
En la mañana de este domingo, mientras las urnas se abren y las filas para votar se alargan, otro flujo de ciudadanos camina hacia las comisarías de Carabineros con un código en mano y la sombra de una multa rodeándolos. Algunos lo hacen con prisa; otros con resignación. La Comisaría Virtual, pensada para facilitar un trámite, se ha transformado en una especie de “puerta B” del sistema electoral: una salida digital para las ausencias obligadas y percibidas, un espejo de tiempos donde la participación ciudadana se negocia entre la calle, la pantalla y la ley.







