
En el silencio áspero de la madrugada ariqueña, mientras la ciudad todavía no despierta del todo, un equipo de la Brigada Investigadora de Delitos Sexuales (Brisex) de la PDI se movió con precisión quirúrgica. La puerta se abrió, el nombre fue pronunciado y el sospechoso —un chileno adulto, cuyo rostro había comenzado a circular en informes internos como un posible agresor de una niña menor de 14 años— quedó reducido, sin posibilidad de escapar del peso de la investigación que lo venía cercando desde hacía semanas.
Lo que comenzó como una sola denuncia terminó convirtiéndose en el punto de partida de una pesquisa compleja y dolorosa, que reveló una serie de hechos que no solo confirmaron la participación del detenido, sino que también mostraron un patrón de agresiones reiteradas contra la misma víctima. La información reunida fue contundente: había pruebas, había testimonios y había un último episodio ocurrido en flagrancia que permitió a los detectives cerrar el cerco de manera definitiva.
Una denuncia que encendió todas las alertas
Fuentes policiales señalan que fue la propia revelación del imputado ante terceros lo que originó la denuncia inicial. Esa primera información, aparentemente aislada, llegó a oídos correctos: la Fiscalía Local de Arica activó de inmediato el protocolo con la Brisex, dando paso a entrevistas reservadas, peritajes y seguimientos silenciosos que, poco a poco, fueron construyendo un caso sólido y extremadamente grave.
La subprefecta Palmira Mella, jefa de la Brisex Arica, confirmó que la investigación no solo permitió identificar la participación del sujeto, sino acreditar que los hechos se repetían en el tiempo, un factor que elevó aún más la gravedad del caso.
“La labor investigativa permitió establecer antecedentes clave que acreditaron la intervención del imputado y confirmaron un último hecho en flagrancia, lo que habilitó su detención inmediata”, explicó la oficial.
El operativo: detención en el momento exacto
Pocas horas después del último episodio detectado, la PDI organizó el procedimiento. No hubo margen para el error: vigilancia, confirmación de los hechos y acción directa.
El imputado fue arrestado sin resistencia y trasladado de inmediato a dependencias policiales para los trámites de rigor.
Los detectives describen el momento como “el cierre de una sucesión de días intensos, donde el objetivo era una sola: proteger a la víctima”.
Formalización y prisión preventiva
Tras su detención, el individuo fue puesto a disposición del Juzgado de Garantía de Arica. La Fiscalía solicitó una ampliación para profundizar en pericias específicas, y, cumplido el plazo, se procedió a la formalización por los delitos de violación y abuso sexual reiterado contra menor de 14 años.
El tribunal acogió la solicitud del Ministerio Público y decretó prisión preventiva, considerando la gravedad de los hechos, la reiteración y el riesgo para la víctima.
Un caso que abre nuevas investigaciones
Fuentes ligadas al proceso indican que no se descarta que la Fiscalía continúe indagando posibles antecedentes adicionales que pudieran surgir tras la formalización, especialmente considerando la reiteración de los actos.
Desde la PDI recalcan que los canales de denuncia para delitos sexuales están abiertos las 24 horas, y que la detección temprana es clave para evitar que hechos como este continúen desarrollándose en silencio.







