VOTO A VOTO EN PERÚ: KEIKO FUJIMORI AVENTAJA POR SOLO 584 SUFRAGIOS A ROBERTO SÁNCHEZ CON EL 98,2% ESCRUTADO

El recuento de la segunda vuelta electoral mantiene en vilo al país vecino debido a un empate técnico histórico. Con la casi totalidad de las mesas procesadas, la definición presidencial quedó en manos de las actas observadas en Lima y los sufragios del extranjero, abriendo la puerta al retorno del fujimorismo tras 26 años.
En lo que ya se instaló como una de las definiciones políticas más infartantes en la historia de América Latina, Perú enfrenta un escenario de parálisis e incertidumbre absoluta. Con el 98,241% de las actas procesadas, la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) ratificó que la candidata de derecha, Keiko Fujimori, aventaja por un margen mínimo de apenas 584 votos a su contenedor de izquierda, el postulante de Juntos por el Perú, Roberto Sánchez.
El último reporte oficial arroja que la hija y heredera política del expresidente Alberto Fujimori concentra el 50,002% de las preferencias (9.034.073 votos), mientras que Sánchez le pisa los talones con un 49,998% del sufragio (9.033.489 votos). El país entero se encuentra bajo un virtual empate técnico que ha polarizado las calles de Lima y mantiene bajo máxima presión a los organismos electorales.
La batalla por las actas observadas y el voto extranjero
Con el proceso de conteo general prácticamente en su recta final, la ONPE precisó que sólo restan por procesar 9 actas de sufragio, correspondientes mayoritariamente al voto de los peruanos residentes en el extranjero. Sin embargo, la llave definitiva de la casa de Pizarro se encuentra en las 1.623 actas con observaciones que debieron ser enviadas de emergencia a los Jurados Electorales Especiales (JEE) para su deliberación técnica y legal.
Por su parte, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), la máxima instancia fiscalizadora del proceso, confirmó que un primer grupo de 124 actas impugnadas irán directamente al recuento de votos. La mayor parte de estos expedientes en disputa proceden de diversos distritos de Lima, la capital que concentra un tercio de la población nacional. Durante la jornada de votación, apoderados de ambos comandos estamparon reclamos debido a la aparición de boletas previamente marcadas o rayadas en las mesas de votación. Debido a la estrechez del resultado, la revisión de cada uno de estos documentos resultará trascendental.
El fantasma de la inestabilidad y una tendencia que se repite
Esta dramática definición no es nueva para la ciudadanía peruana. Se trata de la tercera elección presidencial consecutiva que se resuelve por un margen exiguo, instalando un patrón de polarización extrema en el país. Cabe recordar que, en las citas de 2016 y 2021, la propia Keiko Fujimori perdió la presidencia por apenas 40.000 votos de diferencia ante Pedro Pablo Kuczynski y Pedro Castillo, respectivamente.
De mantenerse la levísima ventaja actual, una eventual victoria de Keiko Fujimori marcaría el retorno oficial del fujimorismo al poder del Estado tras 26 años de ausencia. La última vez que dicha facción gobernó el país fue bajo el mandato de su padre, Alberto Fujimori (1990-2000), gestión marcada por un autogolpe de Estado en 1992 y que concluyó abruptamente con su recordada dimisión por fax desde Japón en medio de un masivo escándalo de corrupción internacional.
Quien logre imponerse en este balotaje asumirá el desafío de gobernar a más de 27,3 millones de peruanos para el período 2026-2031, con la colosal tarea de sepultar una década de profunda inestabilidad institucional en la que Perú llegó a tener ocho presidentes debido a constantes destituciones promovidas desde el Parlamento.




